Los éxitos de la AFIP

Por Mariano Medina
Con bombos y platillos, la Administración Federal de Ingresos Públicos anunció que la recaudación tributaria se incrementó con relación a agosto del año pasado. Este hecho daría cuenta de la robustez de nuestra economía que ha superado, como se esperaba, el tifón de la crisis internacional.
Sin embargo, y como se desprende de la información aportada por la propia AFIP, no han sido nuestros nobles empresarios quienes han realizado el mayor esfuerzo para que la Argentina no se caiga del mapa. En efecto, el principal componente de la recaudación tributaria sigue siendo el IVA, el cual representa un 30 por ciento de la torta, y que recae con más fuerza sobre aquellas familias que destinan la totalidad de sus ingresos al consumo. Ya nos hemos explayado al respecto en otras oportunidades: son los pobres quienes pagan los mayores impuestos en relación con sus ingresos: un día comerán milanesas, otro día polenta, pero ninguna familia puede decidir ahorrar en alimentos.
El otro gran componente de la recaudación son los ingresos de la seguridad social, es decir, lo que le descuentan a todos los trabajadores asalariados y monotributistas en concepto de jubilación, y que representan un 26 por ciento de la torta.
Por el contrario, la recaudación en concepto de ganancias (que se aplica a quienes cobran por encima de los $5.500) cayó en la comparación interanual. Lo mismo sucedió con los derechos de exportación, popularmente conocidos como “retenciones”. Resta aclarar que las rentas financieras, en nuestro país, no pagan impuestos.
Del estudio de estas cifras se desprende que quienes más aportan a la recaudación tributaria son, por lejos, los trabajadores.
Otro dato relevante que dio a conocer el organismo recaudador es el éxito obtenido en la moratoria fiscal y en el régimen de blanqueo de capitales.
La moratoria permitió la regularización de quienes tenían deudas con el fisco. Por ese mecanismo, se perdonan los fuertes intereses por mora, resultando un excelente negocio no pagar ahora y adherir a una futura moratoria. Por otro lado, el régimen de blanqueo permitió el ingreso al circuito financiero y productivo de fortunas no declaradas, sea que estuvieran radicadas en el exterior, sea que estuvieran guardadas celosamente en el colchón. En lugar del 35 por ciento de impuesto a las ganancias que hubieran debido pagar en tanto renta de origen desconocido, el régimen de regularización permitió blanquear esos capitales pagando una tasa entre el uno y el ocho por ciento.
Ambos “éxitos” de la AFIP trazan la radiografía de la estructura tributaria argentina: los trabajadores son quienes pagan los mayores impuestos, al tiempo que los capitales de origen dudoso y no declarado, pueden ser legalmente lavados sin grandes imposiciones. Los agropecuarios, o “los derrotados, los humillados, las víctimas” en la terminología del intelectual orgánico Marcos Aguinis, apenas aportan una porción menor en términos impositivos. Estos sectores, los que menos impuestos pagan, son quienes han convencido a toda la sociedad de que son ellos, y nadie más que ellos, quienes mayores aportes hacen a nuestra nación.
Me pregunto ¿Hasta dónde serán concientes los trabajadores del esfuerzo que realizan?

2 comentarios:

  1. creo que no son (somos) conscientes... y aún así, recaen sobre nosotros todo el peso cuando hacen ajustes... Es este otro aspecto que hay que cambiar... no quiero ni pensar las consecuencias mediáticas que traería el tema!

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  2. Mona: gracias por tus comentarios.
    Quisiera agregar unas palabras.
    Nuestros "sufridos empresarios" se quejan recurrentemente de la "terrible expropiación" que suponen los impuestos que deben pagar. Sin embargo, si se analiza el total de la masa de impuestos recaudados, resulta ser que la presión impositiva, medida como porcentaje del PBI, alcanza apenas los 30 puntos. De esa masa, como expresé en el artículo "Los éxitos de la AFIP", más de la mitad corresponden a impuestos al consumo (IVA) y a los aportes a la seguridad social; en ambos casos, son los trabajadores quien más pagan. Pero volviendo a la presión tributaria, resulta ser que en nuestro vecino Brasil, dicha proporción alcanza el 40 por ciento de su enorme PBI. En los paises más desarrollados del planeta (es decir, aquellos que, aún con problemas de toda índole, logran más que resolver las necesidades básicas de su población)la presión ronda la friolera de unos 50 puntos porcentuales sobre el PBI. Es decir, hay una correlación directa entre presión impositiva y desarrollo. Hasta tanto sigamos cobrando a nuestros trabajadores y desocupados los mayores impuestos, mientras los ricos lloran con lágrimas de cocodrilo por "el saqueo que sufren de parte del Estado", y hasta tanto esa masa de riquezas no se distribuya equitativamente, seguiermos la penosa vía del subdesarrollo.
    En resumidas cuentas, en nuestra sociedad, que desea proyectarse en la Europa desarrollada, se recaudan los impuestos como en Costa de Marfil. Para ser Francia, hay que empezar cobrando los impuestos como en Francia. Y allí, los ricos pagan fortunas para sostener el bienestar general.

    Saludos

    Mariano Medina

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