Carrió, la oposición y las dictaduras


por Carlos Antunez 
Si de algo no nos podemos quejar los habitantes de éste bendito país es de que nuestra realidad es rutinaria. Los acontecimientos se suceden uno tras otro como cachetada de loco y casi no nos da tiempo a terminar de analizar uno que ya vienen otros, y otros y otros.
Estuvimos con la ley de medios que nos iba a amordazar a todos los “bienpensantes” (que ¡oh, sorpresa! son los que piensan por cuenta y orden del establishment), luego el tema de la extracción de “ADN compulsiva” (que no es tan compulsiva ya que no obliga a nadie compulsivamente a dejarse sacar sangre, ni muelas, ni semen, con perdón de las mujeres que me leen, sino que tiene como válida muestras tomadas de cepillos de dientes, peines, etc, o sea es de una compulsividad nada compulsiva).
Más tarde el escrache al pobre de Morales a manos de una runfla de rufianes comandados por una señora que tiene en jaque a todo Jujuy y que nos enteramos de lo nefasto de esa organización porque pese a tener un arsenal digno de la OTAN le arrojan tomates al Senador Morales, quien antes de eso parece ser que no tenía idea de quienes eran, y si la tenía y eran tan nefastos como nos dicen, no entiendo como no lo denunció antes (Los tomates, serían transgénicos, así que podríamos llamarlos como proyectiles de alta biotecnología).
Después, las escuchas de Ciro James y el desopilante descargo de Macri y su banda con excusas que ya en 1º año de secundaria no nos hubiésemos atrevido a dar porque no se las iba a creer ni el profesor más nabo.
Todo muy bien sazonado con las infaltables declaraciones de Carrió, quien, entre denuncias delirantes, anunciando las peores catástrofes. ¡Ojo con diciembre!, dice ahora, mientras recordamos que esto mismo vaticinó el año pasado, dando como fechas el mes de junio, luego mediados de julio y después diciembre, para llegar a denunciar el fraude del adelantamiento de las elecciones, y el de las propias elecciones. Suponemos que el Gobierno Nacional perdió por dos puntos en la Prov. de Buenos Aires gracias a esta denuncia de la susodicha pitonisa. Mientras tanto pide tranquilidad a la ciudadanía, ya que ella está tranquila y espléndida, y de paso hace un llamado al magnicidio o destitución, lo que suceda primero.
Si analizamos todos estos hechos, vemos que tienen un hilo conductor: instalar la idea que el Gobierno Nacional es autoritario, una tiranía que está sembrando la violencia en el país porque sabe que perdió. Por eso esta escalada de violencia contra los opositores.
Ahora, tratemos de razonar un poquito sacando el “ruido”. ¿Durante una dictadura, se le puede llamar Dictador al Dictador por todos los medios de difusión y segur indemne? ¿Se le llamó Dictador a Videla, a Pinochet o a cualquiera que se nos ocurra durante su gobierno por la TV, la radio o en los diarios? La respuesta es NO, porque para ser una Dictadura hay que silenciar y atemorizar, y lo que estamos viendo hoy es que se le llama Dictadura y se convoca al “asesinato patriótico” sin ninguna consecuencia.
De la misma manera, se dice que no hay libertad de prensa en la tapa de los diarios. ¿Puede llamarse Dictadura a un gobierno que durante lo que lleva de su mandato, jamás mandó a las fuerzas de seguridad a reprimir ninguna protesta, viniesen de donde viniesen, desde grupos piqueteros hasta representantes del campo privilegiado, pasando por asambleístas de Gualeguaychú?
Por mucho menos, Duhalde mandó a reprimir el corte del puente de Avellaneda y ahí se asesinó a Kosteki y a Santillan.
De la Rua ordenó reprimir en Corrientes, antes de que llegue la intervención federal de Mestre y Aguad, sin hablar de los hechos del 10 y 20 de diciembre de 2001.
Sosbisch reprimió una huelga docente donde se asesinó al maestro Fuentealba, y Macri reprime con sordina y en medio de la noche, a los sin techo de la Ciudad de Buenos Aires por intermedio de la UCEP, una suerte de SS con métodos bastantes similares.
¿Puede llamarse Dictadura a un gobierno el cual las leyes más importantes de su gestión las remitió al Congreso para ser debatidas, hasta aquellas que no debería haber hecho, como la resolución 125, ya que era una facultad que el PE tenía delegada por ese mismo Congreso, y que se bancó perder sin recurrir a ningún decreto de necesidad y urgencia?
Entonces ¿por qué ese “berretín” de hacer ver al gobierno como una Dictadura? Por una estrategia que comenzó desde el mismo momento que ganó las elecciones Cristina Fernández. En vistas que era imposible hacer un golpe tradicional, ya sea por vía militar ó económica como el de Alfonsín, los personeros del establishment comenzaron a pergeñar un método más sutil enmarcado en las denominadas “revoluciones de colores”, utilizadas con mucho éxito en las ex repúblicas soviéticas.
¿Y que es una “Revolución de Colores”? Veamos como las definen: “Es un plan concebido por el Gobierno Norteamericano, con el apoyo de sus aliados, para desestabilizar y derrocar Gobiernos que se convierten en obstáculos a sus pretensiones hegemónicas. Inicialmente estuvo dirigido a lograr el control absoluto de los gobiernos que conformaron la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas –URRSS-. Se forjó como la revuelta post-soviética, luego se intentaron sin éxito en China, Iran y Venezuela. Se trata de una serie de acciones (continuas y encadenadas) que son ejecutadas por enemigos internos y foráneos con sustento económico desde EEUU. Apoyados en organizaciones como las ONGs con subsidio directo, periodistas mercenarios con tarifas dolarizadas, líderes religiosos subterráneos, supuestos “defensores de los Derechos Humanos” y los medios de comunicación que funcionan como corporaciones financieras que luchan por imponer la “dictadura de la imagen única. Coincidencialmente, en todos estos procesos desestabilizadores aparece la presencia de la Fundación Soros, la USAID y la National Endowment for Democracy –NED-“.
Estas “revoluciones” se guían por un libro escrito por Gene Sharp “La política de la acción no violenta” (1973) y “De la Dictadura a la Democracia” (2003), y acciones sugeridas por la “Albert Einstein Institution” fundada por el mismo Sharp. También hay un manual de acciones no violentas, en las que Sharp nos cuenta 198 métodos para usar, entre ellos los grupos de presión (La Mesa de Enlace junto a la Iglesia Católica y los medios), piquetes y atormentar a los funcionarios (escrache al Diputado Rossi, promesa de De Angeli de no poder caminar tranquilamente por sus pueblos) También hay recomendaciones de origen económico, como no pagar impuestos (ver declaraciones de Marcos Aguinis). En estas estrategias también se utilizan mucho las nuevas tecnologías (uso de redes sociales, mensajes por celular, mails). Si empezamos a relacionar esto con lo vivido a partir del conflicto por la 125 veremos que todo comienza a cerrar.
O sea que toda la “espontaneidad” con que “la gente” se “autoconvocaba” para cacerolear tenía un origen que no era tan espontáneo ni autoconvocado. Podemos empezar a comprender la “locura desmedida” de Carrió, el “no se enteraron que perdieron”, las groserías con que tratan a la Presidenta en distintos medios de comunicación y toda la provocación que hacen para que contesten ó repriman y ahí sí, ser Dictadores. Tema aparte son las ONG financiadas desde el “gran país del norte” para éstas revoluciones, y cuáles son algunas de esas organizaciones en la Argentina. así que les prometo que vamos a segur investigando. No me extrañe.

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