por Carlos Antunez
Últimamente hemos sido anoticiados sobre las severas penas y la indignación de muchos jefes de partidos políticos de la oposición, contra diputados ó senadores propios que acompañaron con sus votos leyes ó dictámenes presentados por el oficialismo.
Tales fueron los casos de la Senadora Latorre (compañera de Reutemann) con la extensión de las facultades delegadas al PE, la cual firmó el dictamen en disidencia pero que posibilitó el tratamiento en el recinto, de la Senadora correntina Maria Sanchez, cobista ella, quien hasta le van a iniciar (o le iniciaron) un proceso penal por cohecho, y ahora nos informan que el empresario y diputado De Narváez junto con su socio Mauricio Macri echaron del bloque Unión Pro a los diputados Julio Ledesma y Patricia Gardella, por haber votado a favor el presupuesto 2010.
Anteriormente, de la legislatura bonaerense había sido separado del cargo el presidente del bloque cobista en diputados por haber votado a favor del aumento del impuesto inmobiliario al “campo”.
Como podemos ver las sanciones a tales desatinos son ejemplificadoras y los medios de in-comunicación nos lo hacen saber con bombos y platillos, o sonando clarines, como más les guste.
Escuchemos (o mejor, leamos, no sea cosa que acerquen su oreja al monitor) las declaraciones de cada uno de los jefes de “partido” ante las actitudes de los “traidores”.
Reutemann, hombre de pocas palabras si los hay, dijo a la prensa “Latorre no ha entendido esta batalla con el Kirchnerismo, imposible seguir trabajando así”. Luego se le salió la cadena y sugirió que su candidatura presidencial se la metan allí donde no da el sol (eso lo dijo como Honorable Senador de la Nación, ex Honorable Gobernador de su Provincia y ex subcampeón de F1 y no levantó tanto revuelo como la expresión del Diego, quien es solamente un DT de un seleccionado de fútbol).
Francisco De Narváez consideró a Ledesma y a Gardella “traidores del compromiso que asumieron frente a la ciudadanía” y furioso comentó “no vamos a aceptar traiciones, estoy indignado por la falta de conducta y por haber traicionado el compromiso que asumimos frente a los ciudadanos”. Todo esto dicho sobre alguien, como Ledesma, que se sumó a su bloque habiendo sido elegido en la lista del FPV Bonaerense.
La noticia del la expulsión del presidente del bloque cobista en la cámara de diputados bonaerense fue dada así:
"El presidente de los diputados cobistas bonaerenses, Patricio López Mancinelli, fue expulsado hoy del bloque luego de haber habilitado el tratamiento en el recinto del proyecto de reforma impositiva impulsado por el gobernador Daniel Scioli. Por su parte, la diputada Petri dijo que el presidente del bloque "hizo una cosa contraria a lo que pretendía el bloque", que estaba "discutiendo realizar algunas modificaciones como en el tema puertos e inmobiliario rural" cuando se enteró de que él "había sido el diputado número 47 que otorgó el quórum". Todo esto sin comprender que lo que hizo lo marca como un perfecto discípulo de don Cleto. ¿Qué otra cosa debe hacer un verdadero cobista (ó cletista, ó cletómano), sino traicionar?
Con respecto a la Senadora María Sanchez, el jefe de su partido a nivel nacional y su referente, el vicepresidente Julio César Cleto Cobos, dijo: “Es preocupante tanto condicionar como dejarse condicionar. Es distinto actuar por convicción que por conveniencia, sea cual fuere la motivación de ésta última”, y de esto él la sabe “lunga”, digo de conveniencia.
Mientras que Gerardo Morales y Ernesto Sanz, salían por todos los barrios acusando a la Sanchez y al Gobernador Colombi como si no fueran parte de su partido/coalición. Seguro que Colombi está buscando impunidad, dijeron, y ya todos sabemos que a la justicia correntina la manejan los “K”, ya que el gobernador saliente es un radical cletómano y el entrante será un radical radical, o sea un radical.
Como podemos ver la indignación de los afectados por estas traiciones son acompañadas por los medios, ya que de esta manera nos ilustran acerca de cómo se bastardea la voluntad popular ya que “la gente” los votó para ser y hacer oposición, no para que voten a favor de “los K”.
Todo esto no sucedió así durante el debate y las votaciones por la famosa resolución 125. Senadores que tenían intereses personales contra la resolución, ya que iba en contra de sus negocios particulares (Urquía o Reutemann, por ejemplo) podrían también ser acusados de cohecho, ya que había dinero en juego (el propio) para no votar esa resolución. Un vicepresidente que transpirando, con la voz entrecortada y titubeante (un cagón, bah) decide traicionar el voto popular gracias al cual había asumido su cargo ¡5 meses antes! por un pedido expreso de su hija (¿?). Estos fueron (y son) pintados como próceres del republicanismo y de la racionalidad contra los aprietes y odios de los dictadores K. No habían traicionado el voto popular sino que interpretaban el clamor de toda una sociedad. Después de esto, cada chichipío que abandonaba las filas del oficialismo obtenía una nota con foto, aplausos y medallas. Hasta hacían infografías y un ranking de los fugados, como así también especulaciones de quienes serían lo próximos en sumarse a la diáspora. Eran patriotas luchando contra la dictadura y la locura del matrimonio gobernante. Jamás los tildarían de traidores.
En cambio, cuando el Senador Jenefes, durante el debate de la ley de servicios audiovisuales, decide votar con disciplina partidaria y en contra de sus intereses particulares, es sospechado de algún tipo de recompensa por parte del gobierno. Entonces, siguiendo el mismo razonamiento, ¿cómo debería haber votado Jenefes? ¿Respetando el voto conferido por el pueblo, siendo señalado como corrupto por los formadores de opinión y sus corifeos? ¿O a favor de sus intereses sectoriales y personales para pasar a formar parte del panteón de los demócratas?
¿Por qué durante la discusión de esa ley no se nos informó que había otros legisladores que tenían intereses personales, como el Diputado Oscar Aguad, quien fue durante siete años miembro del directorio de La Voz del Interior, hoy propiedad de Clarín? ¿O la Diputada Norma Morandini invitada habitual junto con la senadora Estenssoro, a los programas de Bernardo Neustadt, empleada del “Holding Clarin” como ella misma asume en un reportaje del 2001 en el diario Rio Negro?
¿Qué democracia queremos? ¿Una democracia de partidos políticos, o una democracia de corporaciones? Si lo que buscamos es esto último, pues bien, debatámoslo y listo. ¿O sólo son bien vistas las corporaciones cuando tienen el poder económico-mediático a su favor? ¿No recordamos el ataque virulento que esos mismos radicales que hoy se embanderan tras toda corporación poderosa, siendo sus principales voceros y defensores, hacían contra la CGT y el movimiento obrero organizado? ¿Es que sólo las corporaciones poderosas son las defensoras del sistema democrático representativo federal, y las corporaciones populares son antidemocráticas, dictatoriales y corruptas?
Y ya que estamos hablando (o escribiendo, tiene razón) de corporaciones poderosas, si el oficialismo manda al Congreso la modificación de la Ley de Entidades Financieras, como todo parece indicar, preparémonos porque todavía no vimos lo mejor. De hecho ya sabemos a quién van a apoyar Estenssoro, Pinedo y los Denarváez boys. ¿Quienes más se van a sumar a la cruzada de defensa del libre juego de la economía contra la voracidad estatal populista y chavista de la dictadura “K”?
Se va a poner lindo.
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