Elisa María Avelina se sentía muy bien ese día. "Estoy espléndida, se darán cuenta", lanzó ante los periodistas que, sin mayor entusiasmo, esperaban asistir a una conferencia de prensa en que la regordeta dirigente con aire de spa iba a presentar sus propuestas en materia de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Algunos asintieron con sonrisas de compromiso.
Ese mismo día le habían dado el alta por el pico de estrés que padeció luego de las elecciones legislativas de junio, que intentó atenuar visitando al Ratón Mickey en su casita de Disneyland. Por eso la líder de la Coalición Cívica, “Lilita” Carrió, se sentía con renovadas fuerzas, y qué mejor oportunidad que ese acto en el instituto Hannah Arendt para relanzar su cruzada contra el Dictador K, y confirmarle al establishment que ella aspira a ser SU candidata.
Fiel a su estilo, hacía falta un gesto ampuloso, grandilocuente, ruidoso como un cacerolazo, y el proyecto de ley impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo, que establece la obligatoriedad de los exámenes de ADN para los jóvenes que podrían ser hijos de desaparecidos le venía como anillo al dedo. "Esa ley no está dirigida a proteger los derechos humanos sino que está dirigida, y tiene nombre y apellido, a los hijos de la señora (Ernestina) Herrera de Noble”, vociferó Lilita en su doble papel de dirigente política y abogada corporativa, pero esta vez fue un paso más allá: "los hijos de la señora Herrera de Noble son nuestros hijos".
En su Cruzada anti K -una apuesta a todo o nada-, no sólo ha definido a su enemigo, sino que aceleradamente va definiendo a sus amigos, sus aliados y sus representados. Primero fue la Mesa de Enlace, luego “los grupos económicos” –a los que no tenía ningún problema en defender-, y ahora está dispuesta a proteger un secreto celosamente guardado por la poderosa Ernestina Herrera de Noble: el origen de sus hijos Felipe y Marcela. Actualmente se tramita en el Juzgado Federal de San Isidro, cuyo titular es Conrado Bergesio, la causa que investiga si son hijos de desaparecidos entregados a la dueña de Clarín por la última dictadura militar.
"Es una mujer poderosa, que por su poder ha perturbado esta causa", señaló la titular de Abuelas, Estela de Carlotto, y agregó que "ella es la responsable de decir la verdad de dónde vienen o dejar hacer porque no ha cometido nada malo", en referencia a la viuda de Noble. "Esta ley va a facilitar el encuentro con la identidad de nuestros nietos. Hay 400 chicos apropiados que todavía faltan que están siendo rehenes de sus apropiadores, de estos ladrones, hacia quienes tienen una especie de sometimiento moral".
El “nosotros” de Lilita
Violentando el principio republicano de la división de poderes, la dulce Lilita lanzó una advertencia al Poder Judicial: "que hagan Justicia", porque si no van a terminar como el juez Federico Faggionato Márquez, recientemente destituido a la espera de un juicio político.
En sintonía con Mauricio Macri, la jefa de la Coalición Cívica insiste en calificar al Gobierno de “fascista”, y para dejar en claro su nivel de autoritarismo compara a Néstor Kirchner con Stalin y con Ceaucescu. Llama la atención que Carrió apele a dictadores foráneos, y pase por alto a figuras como Videla o Massera. ¿Un descuido, tal vez?
Repasemos. Elisa Carrió niega la posibilidad de que la Justicia investigue si los hijos de Ernestina Herrera de Noble son en realidad hijos de desaparecidos apropiados por la dueña de Clarín. Además los llama “nuestros” hijos. Luego pasa por alto las figuras de “nuestros” dictadores, como Videla o Massera.
A esta altura, el “nosotros” del universo Carrió se va definiendo con más claridad. El famoso “giro a la derecha” de Lilita no es más que una vuelta a las fuentes.
El 7 de febrero de 1979, a menos de un año de haberse recibido de abogada en la Universidad Nacional del Nordeste -y de instalada la Dictadura Militar-, el interventor militar del Chaco, General de Brigada Antonio Serrano, la nombra asesora de la Fiscalía de Estado, mediante el decreto provincial 72.
El 21 de agosto de 1980, por resolución 522, su desempeño mereció un reconocimiento, siendo ascendida al cargo de Secretaria de la Procuración del Superior Tribunal de Justicia de esa provincia, con nivel y jerarquía de Juez de Cámara.
Elisa María Avelina dijo que aceptó esa tarea "porque necesitaba la obra social". Parece que ahora la ex funcionaria del Proceso tiene otras necesidades.

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