¿Puede ser verdad tanta mentira?
¿A quién le va a creer, a mi o a sus propios ojos?
Groucho Marx
Durante las últimas semanas hemos asistido a un espectáculo realmente bochornoso, un bombardeo mediático sobre la Ley de Servicios Audiovisuales, o la “Ley de Medios K” (Según la prensa “independiente”).
Cuando comenzó el debate, surgieron los políticos de la “oposición”, fueron invitados a todos los programas, tanto radiales como televisivos (Hay quien dice que vio a la Diputada Giudici en una película de Sandrini que pasaron por Volver).
Después subieron la apuesta y empezaron a dar la cara personajes que hasta ese momento desconocíamos su existencia y resulta ser que eran los “capi di tutti capi” de los monopolios del “periodismo independiente”.
Como a pesar de todo no pueden detener el proyecto apelan a métodos, que si bien no son inéditos, son bastantes ruines. Comienzan a aparecer publicidades que son una burla, subestiman la inteligencia de su audiencia (a los que dicen defender de la tiranía K), amén de utilizar golpes bajos, como citar a personajes queridos y respetados ya muertos.
En televisión vemos una publicidad que nos dice que la verdadera libertad la tenemos nosotros con el control remoto, o sea que podemos elegir libremente todos los canales que nuestro proveedor de tv por cable nos ofrece y que si se vota ésta ley solo podremos ver Canal 7 y Telesur (Este último hoy no lo podemos ver aquellos que somos abonados de Multicanal, Cablevisión ó Telecentro), o sea no podremos ver más ni Fox, ni Cartoon Networks, ni Utilísima Satelital, ni Cinecanal, ni ninguna otra señal en los cables (O sea que de ochenta y pico de señales quedarían sólo dos).
Por radio están pasando esa publicidad donde nos dicen que si sale la ley no podremos escuchar más radio mitre (Así con minúscula, por ambos). ¿Dónde no la podremos escuchar? ¿En Capital Federal, en Lanús, en Zárate? Mentira, podremos (Bah, pueden) seguir escuchándola. Donde no podrán (A no ser que lo hagan por internet) va a ser en Bariloche, en Santa Fe, o en Salta, cosa que si hoy pueden hacerlo no es porque la señal llegue hasta ahí, sino que lo hacen por medio de alguna otra licenciataria “asociada”.
¡Un dramón total! Legiones de argentinos desesperados ya que no podrán enterarse si hay cortes en el puente Pueyrredón, si hubo huelga en el subte A, ó si hay que abrigarse porque bajó la temperatura en Capital.
Si esto no fuera tan falso, tan descaradamente falso, sería para reírse tres días seguidos.
¿De dónde sacan eso éstos tipitos? ¿Del texto del proyecto, de su “espíritu”? No, lo sacan de su pérdida de cordura, de su innegable cinismo y de su total desprecio hacia la “gente” (Si le vendimos a De Narváez y a Macri, compran cualquier cosa, deben pensar).
Esto me recuerda a Chile antes de la elección que llevó a Allende a la presidencia.
En ese momento las “Señoras” le decían a sus empleadas que si ganaba Allende, las que tenían dos vestidos iban a tener que darle uno al gobierno ya que eso era el comunismo. Hoy sabemos que era parte de una campaña desestabilizadora que comenzó a gestarse aún antes del triunfo de la UP, luego vinieron el desabastecimiento, los lock out, los cacerolazos, y todos sabemos como terminó y quienes lo gestaron.
Entonces, si en algo que ya resulta por demás evidente (La defensa de sus privilegios y de sus ganancias) mienten en forma tan desfachatada (diría mi abuela). ¿Pueden esos mismos ser creíbles en algo? ¿Pueden informar con objetividad? La respuesta evidentemente es NO. Es no, porque ante cualquier información que nos brinden tendremos que pensar a que intereses defienden, o para quién juegan ahora.
Porque una cosa es pensar diferente y otra muy distinta es mentir aprovechando el poder de la palabra (O del silencio) para hacernos creer que nos están haciendo un favor.
Por eso nos preguntamos ¿Puede ser verdad tanta mentira?
¡Basta de corrernos el arco!
Estos son mis principios. Si a Ud. no le gustan, tengo otros
Groucho Marx
Primero era la ley Telecom (como la había bautizado la diputada Patricia Bullrich Luro Pueyrredón) hecha para “los Kirchner” y sus amigos, cuando dejaron a las telefónicas afuera lo hicieron para ganar más votos en diputados.
Después la barbaridad del órgano de regulación, era inaudito que de cinco miembros, tres los nombrara el PE, se modificó y son siete, tres nombrados por el PE, tres por el Congreso y un representante académico.
Entonces dijeron que no hubo un debate federal, ninguneando a los foros de discusión que se realizaron en todo el país desde el mes de abril, claro se hicieron en las grandes ciudades, cuando en realidad habría que haberlos hecho en todos los pueblos de la república, así en 147 años podríamos tener una ley con el consenso de todos los argentinos.
Armaron una audiencia en la legislatura mendocina (La tierra de Vila y el Cleto) y cuando vieron que el 90% de los expositores estaban a favor del proyecto se retiraron antes de que terminaran las ponencias.
Después negaron la existencia de monopolios y cuando era más que evidente dijeron que se quería pasar de un monopolio privado a uno estatal.
Ahora hablan de inconstitucionalidad, de juicios millonarios (Como con las AFJP) y de “derechos adquiridos” (Esos mismos “derechos adquiridos” que no se olvidaron de defender cuando les bajaron el 13% a los jubilados y a los empleados estatales, cuando la misma Patricia Bullrich Luro Pueyrredón era funcionaria), también mentan “la seguridad jurídica” con el archiconocido versito de las derechas de que “ningún capital extranjero” querrá invertir con esa perspectiva. Todos argumentos refutados hasta el cansancio, pero que ellos siguen como si nada.
Todos estos argumentos, o eslóganes marketineros son solo una pantalla para ocultar sus verdaderas intenciones, y éstas son que en realidad no quieren no sólo ésta ley, no quieren ninguna ley, ya que es evidente que las críticas al proyecto no tienen ninguna solidez, son solo estratagemas. Ni más ni menos, como decimos en el barrio, se defienden corriéndonos el arco.
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