por Mariano Medina
La semana pasada se dio a conocer una información que, para muchos, tal vez fuese inquietante: Botnia, la papelera finlandesa radicada en Fray Bentos, vendió un embarque de celulosa a una empresa argentina. Los propios voceros de la papelera confirmaron que se enviaron unas 500 toneladas de pasta de celulosa con destino a la bonaerense ciudad de San Pedro, adquiridas por la empresa Celupaper, la cual se dedica a la fabricación de papel higiénico, servilletas y rollos de cocina. Los asambleistas de Gualeguaychú reclamaron de inmediato al gobierno argentino, en razón de que este caso no sería la excepción, ya que Botnia está haciendo negocios con empresas argentinas, a la vez que desde nuestro país se le venden insumos necesarios para el proceso de fabricación de pasta de celulosa.
Lo que aparenta ser un nuevo capítulo en el largo conflicto ambiental y diplomático que tiene a Botnia en su centro, deja de lado algunas cuestiones sobre las cuales quisiéramos reflexionar brevemente.
En primer lugar, se trata de una empresa con fines de lucro. Botnia vino al mundo a hacer negocios. No resultaría extraño que comprase sus insumos y vendiera sus productos a empresas argentinas. El comercio bilateral con el Uruguay ha sido siempre dinámico, y el caso de la papelera representa uno más de los tantos vínculos comerciales con el vecino país. Los conflictos diplomáticos, cuando se trata de comercio, suelen hallar su cauce más temprano que tarde.
En segundo lugar, bien hacemos en señalar los efectos contaminantes de una industria que descarga desechos al río Uruguay. El siglo XX ha sido ruinoso para todos los ecosistemas del planeta, aniquilando la vida en ríos, bosques y montañas. Sin embargo, es claro que en el caso de las papeleras, el árbol nos tapa el bosque. La que permanece incuestionada es la necesidad social de papel; de hecho, nuestra sociedad está prácticamente empapelada. No hay que ir muy lejos para darse cuenta de ello: abramos el buzón de correo de nuestros hogares, y veremos que todas las facturas de los servicios, los resúmenes de cuenta bancarias, tarjetas de crédito, impuestos provinciales y municipales, están impresos en papel. Y no sólo eso: en cada sobre, junto con cada factura, las empresas de servicios envían publicidad y promociones impresas en papel ilustración de alto micronaje, a todo color. Todo este papelerío termina, como corresponde, en el tacho de basura. Estos papeles no caen del cielo, sino que se producen a partir de insumos que fabrican empresas como, precisamente, Botnia.
Es claro que, en hasta tanto no redefinamos los usos sociales que hacemos del papel, Botnia seguirá siendo una empresa necesaria.

Ya lo venimos diciendo y luchando hace años !
ResponderSuprimirDe todas formas no hay que ser muy inteligente para darse cuenta que, si las dos orillas en esa zona viven también del turismo, éste se vé seriamente afectado.
Hoy es importantísimo el eco-turismo.
FUERA BOTNIA / UPM, CON O SIN LA HAYA !
Ya lo venimos diciendo y luchando hace años !
ResponderSuprimirDe todas formas no hay que ser muy inteligente para darse cuenta que, si las dos orillas en esa zona viven también del turismo, éste se vé seriamente afectado.
Hoy es importantísimo el eco-turismo.
FUERA BOTNIA / UPM, CON O SIN LA HAYA !
Ya lo venimos diciendo y luchando hace años !
ResponderSuprimirDe todas formas no hay que ser muy inteligente para darse cuenta que, si las dos orillas en esa zona viven también del turismo, éste se vé seriamente afectado.
Hoy es importantísimo el eco-turismo.
FUERA BOTNIA / UPM, CON O SIN LA HAYA !
Estimado ojodelarazon:
ResponderSuprimirEstoy de acuerdo. Fuera Botnia. Sin embargo, en tanto y en cuanto consumamos papel a mansalva, alguien deberá hacer el trabajo sucio de Botnia. De nada sirve proclamar un Fuera Botnia si no revisamos la necesidad social que otorga razón de ser a la papelera finlandesa. Creo que el problema es mucho mas profundo de lo que plantean los asambleistas, el gobierno uruguayo y el gobierno argentino. Por eso, por lo profundo y complejo del problema, es que decidí esbozar la nota que gentilmente has comentado.
Saludos y gracias
Mariano Medina