por Marcelo De Angelis
“Los únicos países que bajan la tasa de criminalidad son los que tienen legalizado el aborto, porque evitás precisamente esta multiplicación exponencial de chicos que no van a tener padres”.
“Los únicos países que bajan la tasa de criminalidad son los que tienen legalizado el aborto, porque evitás precisamente esta multiplicación exponencial de chicos que no van a tener padres”.
Si cree que esta es una teoría pensada por algún funcionario del Tercer Reich, se equivoca. Fue lanzada en una de sus habituales presentaciones matinales en Radio Mitre por ese personaje nefasto de la fauna mediática argentina: Samuel “Chiche” Gelblung.
Con la misma brutalidad con la que elabora informes tales como “La decadencia del choripán”, Chiche ensaya desde la radio del Grupo Clarín una nueva teoría del exterminio preventivo, otra vuelta de tuerca a la estrategia del multimedios para criminalizar a la minoridad.
Para sostener semejante argumento, y con la rigurosidad periodística que lo caracteriza, Chiche afirma que “no hay padres. Vos andá a la cárcel, hacé la encuesta y en el 92% no hay presencia de padres. Después se espantan cuando los grandes economistas te dicen que el delito se combate legalizando el aborto, que es lo más nazi que he oído en mucho tiempo, peeero… desgraciadamente cuando vos mirás la estadística es tan inquietante como eso”. Pobre Chiche, la estadística lo obliga a pensar como nazi.
Si espera encontrar en esa teoría algún sustento racional que demuestre la relación entre aborto, minoridad y delincuencia, está perdiendo el tiempo. Es una de esas posturas que pretenden disfrazarse de científicamente objetivas, pero que son puramente ideológicas. No existe una sola estadística coherente que establezca una relación entre esos tres factores, salvo que uno afirme que se nace delincuente, que el ser delincuente es una cualidad natural. Eso es ideología.
Pero Chiche no está solo en esta cruzada. Otros colegas suyos impulsan esta “teoría”, como el mexicano Andrés Pascoe Rippey, quien el año pasado afirmaba en una nota que “en la víspera de la mega marcha contra la delincuencia “Iluminemos México”, y a la luz de la situación desesperada y descontrolada de criminalidad que está viviendo nuestro país, la exigencia ciudadana se cruza, extrañamente, con la reafirmación del aborto legal en México. Es un momento de oportunidad, de convertir la tragedia en algo que nos haga una mejor sociedad”.
Para ser justos, no hay que atribuirles ni a Chiche ni a Pascoe Rippey la creación de un disparate tan peligroso. La teoría tiene su origen en esas tierras tan proclives a generar planes de exterminio. ¿La Alemania nazi, la Yugoslavia de Milosevic, la Camboya de Pol Pot? No, Estados Unidos de Norteamérica.
En su libro “Freakonomics”, el economista Steven Levitt y el escritor Stephen Dubner plantean que, tras la legalización del aborto en 1973, cayó el número de delitos, concluyendo que los hijos no deseados tienen una mayor propensión a ser criminales.
Esta mezcla caprichosa de estadísticas y categorías tan complejas como el deseo y la delincuencia, no es más que otro falso argumento de las corporaciones mediáticas y sus voceros para instalar en la población una demanda propia de los sectores dominantes: el reestablecimiento del orden represivo.
No debería extrañarnos del buen Chiche que en 1978, siendo Director de la revista Gente, viajó a Francia para cubrir la información que surgía de los exiliados argentinos y de los organismos de Derechos Humanos, quienes desde allí denunciaban la tortura, la desaparición, los crímenes y los centros clandestinos. A su regreso, el 25 de mayo de ese año publicó la nota “Cara a cara con los jefes de la campaña antiargentina”, en la cual señalaba que “el terrorismo abrió un frente externo. Y esto que aquí investigamos es sólo una de sus expresiones. Pero el país no está desarmado para hacerles frente. Debe contrarrestar con la verdad, su arma más poderosa, esa campaña”.

Me da mucho temor la nota, me suena a extermiño de la sociedad.
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