por Marcelo De Angelis
Con la invalorable ayuda del “espacio progresista”, los bloques que hoy representan los intereses económicos más concentrados y corporativos lograron forzar una interpretación del reglamento de la Cámara de Diputados como para alzarse con la mayoría en las distintas comisiones legislativas cuando asuman su banca los nuevos diputados.
Reunión del "Grupo A": Lozano, Macaluse y Bonasso, enre otros,
escuchan la charla táctica de los DT Oscar Aguad y Felipe Solá.
Tanto la UCR, como la Coalición Cívica, el Pro y el pejotismo duhaldista representado por Solá y De Narvaez, cerraron filas constituyendo un “Partido de la Oposición” para arrebatarle al oficialismo la mayoría en las diversas comisiones, dejándole la presidencia de algunas que reconocen fundamentales para mantener la gobernabilidad: Presupuesto, Asuntos Constitucionales, Peticiones, y Juicio político, en las que tendrá la mitad menos uno de los miembros. Del total de las comisiones permanentes, 20 serán presididas por el oficialismo, y las otras 25 por el bloque de oposición.
Importante fue el aporte de partidos como Proyecto Sur, Libres del Sur, SI, GEN y otros identificados como de “centroizquierda” para la estrategia de las fuerzas políticas encargadas de defender los intereses de los empresarios de la soja y las corporaciones mediáticas.
Para decidir la composición de las diversas comisiones, los bloques se dividieron en "Grupo A" y "Grupo B", a partir de los cuales se determinó la cantidad de integrantes de cada comisión.
El "Grupo A" quedó compuesto por la UCR, Partido Federal, Coalición Cívica, Pro, Unión Popular, Bloque Peronista, junto a Proyecto Sur, Partido Socialista, GEN, Diálogo por Bs. As., Libres del Sur, Solidaridad e Igualdad (SI), entre otros, mientras que en el "Grupo B" el Frente Para la Victoria solamente fue acompañado por Nuevo Encuentro.
Antes de entrar al recinto y para las cámaras de televisión, el diputado Fernando Ezequiel Solanas Pacheco, titular de Proyecto Sur, hacía de vocero del “Grupo A”, reclamando en nombre de la oposición la mayoría en las comisiones.
El diputado de esa misma fuerza, Claudio Lozano, ya había dicho que “no nos fijamos en los aliados”, aclarando que no le molestaba en lo más mínimo realizar acuerdos estratégicos con los defensores de los intereses corporativos, e intentando demonizar a quienes se encuentran cercanos al oficialismo, como es el caso de Martín Sabbatella (Nuevo Encuentro). “El otro grupo es minoritario y está alineado con la propuesta oficial”, sentenció el economista de la CTA, cuyo sorprendente pragmatismo político le valió las críticas de Carlos Raimundi (diputado SI).
Por su parte, Sabbatella ha sido una gran sorpresa para muchos partidarios del oficialismo, que comienzan a valorar la coherencia del ex Intendente de Morón y que no haya caído en la tentación de prenderse al oportunismo oposicionista de las demás fuerzas del “espacio progresista”.
Esta posición provocó que el Movimiento Libres del Sur –proclive a las rupturas- decidiera finalizar su alianza con el sabbatellismo y se sumara a la corriente de oposición sistemática al kirchnerismo. Sus principales referentes, Jorge "Huevo" Ceballos, Humberto Tumini y Victoria Donda se ufanan de haber sumado algunos porotos para que el Partido de la Oposición le arrebate las mayorías al oficialismo, apostando a que “la centroizquierda” será la niña mimada en el próximo Congreso a la que todos querrán seducir. Según el propio Tumini, “en todos los casos tendrán que sentarse a negociar las leyes con los diputados y diputadas progresistas que las urnas pusieron en ese lugar”.
El planteo, además de ingenuidad, tiene una alta dosis de incoherencia. Desde el “espacio progresista” acusan al oficialismo de perseguir los mismos intereses que lo que ellos llaman “la oposición por derecha”. Siguiendo esa lógica especulativa, resultaría más posible que se generen acuerdos que los dejen afuera, lo cual pone en evidencia que simplemente es una explicación para la tribuna.
Tiempo de militancia
Mientras tanto, afuera, en la calle, en la Plaza, miles de personas comprometidas con la causa popular, muchos de ellos militantes de diversas organizaciones, manifestaban su apoyo a los diputados del oficialismo. “Militantes K se volcaron a las calles y provocaron un caos de tránsito en el centro”, lo tituló el Gran Pasquín Argentino.
Nos guste o no, comienza un nuevo round en esta etapa de cambios. La relación de fuerzas será distinta. La gran mayoría del “espacio progresista” ha decidido jugar para el “Grupo A” y, más allá de sus incoherencias internas, el Partido de Oposición tiene muy en claro aquello que lo mantiene cohesionado: la defensa de los intereses de las corporaciones económicas. Son esas mismas corporaciones las que determinarán los lineamientos a seguir por sus representantes en el Congreso, los cuales se resumen en aumentar la rentabilidad empresaria y enfriar la distribución del ingreso. Seguramente, cada tanto dejarán pasar alguna ley progresista e inofensiva para que sus socios de centroizquierda puedan exhibirla ante sus votantes y decir “misión cumplida”.
El 2010 será un año clave y la militancia deberá jugar un papel decisivo para sostener y profundizar la distribución de la riqueza hacia los sectores populares. Nos esperan tremendos desafíos por delante, ahora con un Congreso hostil a las transformaciones estructurales: una nueva ley de Entidades Financieras, cambiar la estructura tributaria, parar la inflación y la voracidad empresaria, una política popular en materia de transporte, viviendas, infraestructura, salud y producción pública de medicamentos, mayor inversión en generación de empleo, educación y cultura popular, sostener los juicios a los genocidas y sus cómplices, y tantos otros grandes temas pendientes, para derrotar definitivamente al neoliberalismo.
Será indispensable que todas las mujeres y hombres convencidos de que hay que sostener y profundizar la transformación de nuestro país se involucren en esa tarea, para que el Pueblo no se deje llevar por el canto de sirenas de las corporaciones económicas, sino que se entregue a la tarea imposible pero necesaria de hacer de la Argentina un país con justicia social.




Este muchachito Aguad. ¿Es el amigo de Cachorro Menéndez? ¿Es el mismísimo interventor de Corrientes durante el periodo libertario de De la Rua?...
ResponderSuprimirNooo!!, ese debe ser otro, porque este es un gran demócrata respetuoso de las instituciones, del diálogo y el consenso.
ResponderSuprimirParafraseando a la Revista Barcelona.
ResponderSuprimirTumini y Solanas. ¿Son Garcas o Boludos?