El año en que empezamos a sacudirnos la modorra

por Carlos Antunez
Se está terminando un año realmente intenso, en lo político, en lo económico y en lo social.
Un año que estuvo marcado por la crisis económica mundial, y por una movida política que hacía mucho tiempo no se vivía en Argentina.
Este año se volvió a hablar de política, de militancia y de compromiso con las ideas y los principios. También fue el año donde terminaron de caerse las caretas a más de cuatro y por fin conocimos a muchos figurones que habían estado desde hace mucho tiempo manejando los hilos desde las sombras y no sabíamos ni sus nombres.
Los “medios” -por llamarlos de algún modo, como al “campo”- apostaron muy fuerte a la desestabilización y se convirtieron en el aglutinante de una “oposición” –también llamémosla así- titubeante y sin ideas que esperaba que desde las redacciones les dieran letra para poner la cara y hablar, hablar, hablar hasta el hartazgo teniendo que subir la apuesta en cada aparición. Era como que todo lo medía el rating, entonces para subir en el rating había que hacer declaraciones que opacaran a la anterior. Si uno decía que el Gobierno era corrupto, el otro los llamaba chorros, y entonces venía el otro que lo llamaba fascinerosos, y así in crescendo hasta que agotaban todos los adjetivos calificativos del riquísimo idioma castellano y sus variantes lunfardas.
El Gobierno tuvo la culpa del dengue, de la fiebre puerca, de la caída de la bolsa, de la suba del dólar, de sostener al dólar, de robarle la plata a “nuestros abuelos”, de no defender a la industria, de subsidiar a la industria con la plata de nuestros abuelos, de adelantar las elecciones para hacer fraude, de sacarle el negocio del fútbol a TyC, de querer censurar a la prensa independiente, de infiltrarle los espías a Macri, de espiar al cuñado impresentable de Macri, de no dejar gobernar a Macri, de echar a Diputados y Senadores propios, que obviamente son mitad santos y mitad pollitos -probos y píos, como diría Fontanarrosa- y de comprar a los ajenos –que como todos sabemos son lacras inmundas- de permitir cortes de calles y provocar caos en el tránsito sin reprimir, de sostener el trabajo, de querer cobrar impuestos, de querer blanquear a los trabajadores en negro, de fomentar la pobreza y el clientelismo, de asegurar el salario familiar universal sin tener que recurrir a los municipios, o punteros, de tener odios contra todos los que se le oponen, los cuales obviamente putean sin odio, proponen el magnicidio sin odios y desean por sobre todo consensuar sin crispaciones la mejor manera de acabar, física y moralmente, con todo lo que sea K. Faltaba que tuvieran la culpa del agujero de ozono y de la muerte de Lavalle, cosa que aún está por verse.
En contraposición el Gobierno gobernó, campeamos el temporal de una crisis financiera que en otros momentos nos hubiera empujado hacia los más profundos abismos de la miseria colectiva, teniendo en cuenta que con el famoso “efecto tequila” quedamos en la lona y si hacemos una comparación entre estas dos crisis el tequila fue una ola de las grandes en Las Toninas, mientras que la actual es un verdadero tsunami. Se consiguió votar por fin una ley de medios audiovisuales que terminó con la ignominiosa ley de la Dictadura y su no menos ignominiosa secuela menemista que creó a estos pulpos mediáticos que se autodenominan medios independientes. Y como broche de oro de un año movidito tenemos la medida de redistribución de la riqueza más importante de los últimos 50 años, como es el ingreso universal por hijo.
Todos estos logros tienen un origen y un benefactor. El origen, la resolución 125 y el benefactor don Julio Cesar Cleto Cobos. Puede parecer una tremebunda gansada lo que digo, por eso trataré de explicarla. Creo que en ese momento fue que el Gobierno Nacional vio que no se podía negociar con los poderes, que si no quería terminar como el gobierno de Alfonsín tenía que enfrentarlos y para enfrentarlos la única arma que se tiene es el pueblo movilizado, volver a crear una mística a través de la participación y la militancia que habían sido destruidas y saqueadas junto con el país en la nefasta década del 90.
Por eso hasta fue importante el resultado del 28 de Junio, porque sirvió para ver a una oposición desdibujada, que se llamó victoriosa pero que a los dos días ya estaban atomizados, probándose la ropa, que dicho sea de paso le queda muy grande –no nos olvidemos que hasta Carrió se llama ganadora cuando en realidad casi ni entra como diputada-, mientras tanto vemos a los representantes del FPV como un bloque firme y convencido que sabe lo que debe hacer, con iniciativas y propuestas, con convicciones y con agallas para defenderlas. Una mención especial para el Jefe de la bancada del FPV en diputados Agustín Rossi, que se bancó agresiones, insultos y lo que es peor, se banca tener que ir a los programas de TN, o a almorzar con Mirta sin perder el aplomo ni bajar ninguna bandera, y para colmo de males tener que soportar que invariablemente le contrapongan al mamarracho de Morales en frente -por compasión al diputado Rossi, solo pido que no cambien la figurita de Morales por la de Aguad porque eso ya más que valentía sería martirio-. También al Senador Jenefes, quien, a pesar de que la Ley de Medios Audiovisuales afectaba sus intereses personales, probó que en Política todavía se puede ser coherente y votar con disciplina partidaria.
En éste balance están también, las condenas a Bussi (con S) y a Menéndez (el amigo de Aguad), el comienzo de los juicios de la ESMA y Campo de Mayo, la ley de toma de ADN para el esclarecimiento de las apropiaciones de niños en la dictadura, el fortalecimiento del Mercosur y de toda la política que se está llevando a cabo con Latinoamérica, las leyes contra la violencia de género y muchas cosas más que en este momento escapan a mi memoria.
Por eso es que considero a éste 2009 como el año en que empezamos a sacudirnos la modorra. Debemos prepararnos para un 2010 muy duro, donde tenemos que estar unidos y muy alertas para aguantar las embestidas que se vienen, que van a ser muchas y con algo característico de las fuerzas de la antipatria, el odio. Porque por más que nos repitan a cada momento que ellos ganaron, saben que no es así. Saben que son solamente un rejunte que cada día tienen menos poder de convocatoria. Como muestra podemos ver la marcha payasesca del “campo y la ciudad”, en la que pensaban juntar multitudes, pero juntaron menos gente que Yupanqui en un partido de miércoles al mediodía, y hasta le hubiese quedado grande la cancha del club Vemme en Ciudad Evita. Eso despierta odios desmedidos que sólo generan sentimientos revanchistas y violencia.
La lucha va a ser dura y desgastante, nos van a atacar por todos lados, nos van a querer convencer de que estamos derrotados, parafraseando el comienzo de una nota de Marcelo De Angelis (con S final) son gente jodida estos tipos. Pero se la vamos a hacer difícil, vamos a estar organizados, concientizando a los que están dopados con una droga que es peor que el paco, la Clarinina (los que se dan con Lanacionina ya son irrecuperables) juntándonos y cantándoles a todos nuestras verdades que son las verdades que nos enseñó la Historia, no solo de nuestro país si no de nuestra Patria Grande. Y estoy convencido que más temprano que tarde vamos a ganar. ¿Y saben por qué? Porque tenemos la razón, porque la razón es de los pueblos.
Me despido deseándonos un 2010 lleno de luchas, alegrías y con un fuerte abrazo Peronista.

2 comentarios:

  1. Lo felicitamos Compañero por este importantisimo analisis. Con su permiso lo de la "Clarinina" se lo vamos a copiar.
    S.G. (Agrupación Norma Arrostito)
    VIVA PERÓN CARAJO

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  2. Muchas gracias Compañeros.
    Y tengan en cuenta que el nombre de ésa droga peligrosa es el genérico y no está protegida por ninguna patente nacional ni internacional.
    Buen fin y mejor principio.

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