El Vicepresidente opositor, Julio Cobos, reunido con el funcionario yanki
Arturo Valenzuela. ¿Gobierno de unidad nacional?
por Marcelo De Angelis
La prepotencia imperialista vuelve a sentirse en nuestras tierras. Hablar de imperialismo puede parecer pura retórica panfletaria, pero encarna en actos y nombres concretos. Se trata de un sistema impuesto por la fuerza desde un poder central, pero impulsado y gestionado por poderes locales que entrelazan sus intereses a los de la potencia imperialista.
En la Argentina, los poderes locales del sistema neocolonialista están representados por los Caballeros de la Mesa de Enlace -cuyos intereses están ligados al devenir del commodity sojero y las determinaciones de poderosos grupos multinacionales como Cargill y Monsanto-, y por la AEA (Asociación Empresaria Argentina), formada por los presidentes de los mayores grupos económicos en el país, comandada por Héctor Magnetto, del Grupo Clarín, Paolo Rocca, de la multinacional italiana Techint, y Luis Pagani, de Arcor.
En su primera gira por América Latina, el Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado norteamericano, Arturo Valenzuela, salió a marcar la cancha.
Después de reunirse con los principales referentes del Partido de Oposición, como Julio Cobos -opositor en funciones de Vicepresidente-, el empresario colombiano multimediático Francisco De Narváez, y el ex contratista menemista y actual Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, Valenzuela detonó su primera bomba de estruendo. "Escuché preocupación por la inseguridad jurídica y el manejo económico. Y preocupaciones acerca de que, a menos que haya algunos cambios, no podrán realizarse las inversiones que ellos (los empresarios) planean", dijo Valenzuela en la embajada de Estados Unidos durante un encuentro con periodistas.
Algo similar había declarado en Paraguay: "Disentimos de algunas fórmulas que se están aplicando".
Las declaraciones del funcionario de Obama merecieron el repudio de los demás integrantes de la Alianza Opositora, pero quienes ostentan el poder real en la Argentina optaron por un mutismo de aprobación, como en el caso de la AEA, o por un apoyo directo a la bajada de línea, en boca de Hugo Biolcati. El titular de la Sociedad Rural Argentina se hizo eco del libreto del funcionario yanki, afirmando que "no me enoja para nada lo que dijo, al contrario. Hay una inseguridad jurídica tremenda, que hace imposible invertir en el país". Son tan sólo diferencias de estilo. La mesura de los conspiradores de salón contrasta con la brutalidad patotera del ruralista quien, además, ya había exigido la decapitación del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.
Algunos días antes, previo a la visita al patio trasero, Valenzuela expuso durante una sesión informativa en el Departamento de Estado, algunos lineamientos de la nueva estrategia de la administración Obama para desestabilizar a gobiernos que se atreven a sacar los pies del plato, y legitimar a gobiernos adictos al “Consenso” de Washington.
Respecto a la situación en Honduras, destacó que “consideramos estas elecciones como un paso hacia adelante muy importante, y quiero felicitar al pueblo hondureño por unas elecciones que cumplieron con las normas internacionales de justicia y transparencia”. Luego lanzó la fórmula que reemplazará a las tradicionales dictaduras militares, demasiado utilizadas por anteriores gobiernos norteamericanos: “La estrategia de salida es este concepto de las elecciones así como de la formación de un gobierno de unidad nacional”, le contestó a la corresponsal de Clarín, Ana Barón.
Y para que vayamos tomando nota, agregó que “estas elecciones no fueron planeadas por un gobierno de facto a última hora para ocultar sus acciones. Estas elecciones fueron elecciones que empezaron hace varios meses. En realidad, las primarias se realizaron en noviembre del año pasado en cada uno de los partidos principales. El vicepresidente, Santos, renunció. Él era el vicepresidente de Zelaya. Renunció como vicepresidente para presentarse como candidato al cargo”.
El viernes 11, el helicóptero que trasladaba a la Presidenta desde la residencia de Olivos a la Casa Rosada, fue interferido con mensajes amenazantes hacia CFK: una voz que decía "Maten la yegua" (sic), "Boludos maten al pescado" y la marcha militar preferida por los golpistas, "Avenida de las Camelias", interrumpieron sucesivamente las comunicaciones en la aeronave oficial.
La tremenda gravedad del hecho –que según el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, podría estar vinculado al inicio del juicio oral a varios ex jefes militares por violaciones a los DDHH en la ESMA- contrastó con el manto de silencio mediático. Los operadores de las corporaciones multimediáticas, que no dudan en volcar toda su subjetividad en cualquier noticia que perjudique al Gobierno, por más intrascendente y tangencial que esta sea, se limitaron a pasar la grabación de la interferencia en algún rincón de los noticieros, sin emitir opinión alguna. Tan sólo caras de nada y silencio en esos maniquíes grotescos que suelen estar al frente de los mismos.
Para los subordinados del poder multimedia y la oposición parlamentaria, valga la redundancia, las amenazas a la Presidenta no se equiparan con los huevazos que recibió en su momento el radical Gerardo Morales, y que les vino como anillo al dedo para acusar falsamente a Milagros Sala y la organización Tupac Amaru.
No es tan difícil prever las próximas movidas del poder mafioso del Imperio y de sus representantes locales. Cuando se decidan a dar el zarpazo final, ya cuentan con el silencio mediático, con la funcionalidad parlamentaria y con un candidato para un futuro “gobierno de unidad nacional”. Vientos de Honduras comienzan a soplar en nuestras tierras.

Estimado Marcelo:
ResponderSuprimirMe permito disentir con tus palabras en algunos, breves puntos, tan solo para acordar plenamente en otros.
En primer lugar, ¿a qué partido de la oposición se refiere tu artículo? Si bien es cierto que hay "fuerzas" y sujetos de lo que podemos considerar oposición, es dudoso que confluyan en el corto o mediano plazo en un partido. Más que ese imaginado partido, creo que preocupa, justamente, la inorganicidad del viento opositor. No hace falta más que pasear por la calle, tomarse un taxi, hacer la cola en el banco, conversar con viejos amigos que no vemos hace tiempo, para comprender que cualquier cosa es cuestionable, que un nada desdeñable sector de la población (esta vez sí, expresado en las urnas) siente un odio visceral incanalizable, hacia fantasmas encarnados en "los K". Las sensaciones combinadas de “inseguridad”, “caos”, “descontrol”, “revanchismo setentista”, “corrupción generalizada”, “atentado a la libertad de prensa”, “injerencia en la justicia”, “incompetencia presidencial”, resumidas en la sentencia “vienen por todo”, son moneda corriente con las que uno debe lidiar. Reitero, esto, más que la mera existencia de inexistentes como De Narváez, Legrand, o Carrió, resulta más que preocupante. Si algo necesita la oposición son vias legítimas para canalizar sus reclamos. A falta de ellas, conjura el descontento de una sociedad (clase media, sobre todo) que no sale de su adolescencia, y levanta banderas que atentan contra cualquier gobernabilidad, sea la de “los K”, o la de una eventual “NeoAlianza”. Juegan sucio, porque no pueden jugar limpio y ganar. Si tuvieran los tanques, no dudarían un minuto en golpear las puertas del cuartel.
En segundo lugar (y esta es mi opinión), frente a este panorama, el gobierno no tiene opciones. O se entrega manso a los caprichos corporativos, o intensifica un proceso social que no eligió, que no dirigió, pero del cual, en muchos aspectos, se hizo cargo. Este gobierno y no tiene márgenes de maniobra. No puede permanecer en un centro equilibrado, porque la realidad se mueve a sus pies: derecha o izquierda. En los próximos dos años es de esperar que se sucedan movilizaciones pugnando por una u otra opción, tal como sucedió durante 2008, con la simple excusa de un decreto incómodo. Quien crea que un gobierno es un todo homogéneo, conciente de sus actos, racional en sus decisiones, debería leer algún manualcito lerú de política. Un gobierno es un mosaico. Amplío el concepto: el Estado es un mosaico, es el cruce de fuerzas correlacionadas. En determinadas circunstancias históricas, este carácter pluripotente del gobierno-Estado, puede ponerse de manifiesto de modo descarnado: el gobierno asumido el 25 de mayo de 1973, su programa y sus actores, era diametralmente y sangrientamente opuesto al que concluyó la negra noche del 23 de marzo de 1976. En tres años, el gobierno pasó de una experiencia distribucionista, productivista, “populista” en el mejor de los sentidos, a un experimento de ajuste neoliberal inusitado, convalidado por las armas de las tres A. El Estado y su gobierno son instrumentos. Depende de nuestro tiempo entender para qué diablos los queremos. Aún en su inacción, en sus omisiones, en sus graves mocos, este gobierno ha mantenido un perfil, cuyas aristas podemos discutir. No viene al caso que mencione aquellos aspectos destacados. Para eso están los amigos de “678”.
Finalmente, las amenazas a la seguridad presidencial… ¿qué cobertura mediática tuvo?. El hecho fue soslayado alevosamente. Aquí no pasó nada. Otra “mentira K”… Se juegan, reitero, muchas cosas en esta coyuntura histórica. Ni por asomo nos encontramos en la antesala de la revolución social, como dicen algunos, ni en las vísperas de la eternizacion fascista, como amenazan otros. Tampoco esto es “socialismo nacional”. Apenas un neodesarrollismo tibio, que “va a menos”. Pero los logros, los aciertos conseguidos, merecen nuestra encendida defensa. Aquí no habrá renuncia, al menos de nuestra parte.
Saludos cordiales
Mariano Medina.