Julio Huasi, poeta del Pueblo


Poeta y también periodista que sufrió el exilio –como tantos otros artistas comprometidos- durante la década del setenta. Vivió –entre otros países- en Chile y, a su regreso, colaboró con la revista Punto Final y en la primera etapa del Periódico de Las Madres de Plaza de Mayo. Al exilio externo se le sumó con posterioridad el interno, ya que no fue reconocido por el medio poético-literario. Su obra no fue ni es leída tampoco en la actualidad y sus libros son prácticamente inconseguibles, ya que no fue reeditado (en ese sentido, caben destacar algunos homenajes que se le han realizado y el gesto de bautizar con su nombre la Biblioteca de las Madres de Plaza de Mayo).

derrotas
procedo de una antigua dinastía de vencidos,
qué no hemos perdido me pregunto,
perdimos el paraíso y el favor de dios,
la virginidad, el prepucio, la inocencia ,
perdimos las guerras y por ende la paz,
la fe, la razón, los dientes, la salud,
hará cien años que un abuelo perdió
su único ojo en un vaso de aguardiente,
lo castigó, según dijo, pues lloraba,
cuando creímos que los cielos se apiadaban
perdimos la camisa, las ollas, la última moneda,
el rancho, la tierra y el país entero,
la voz, la libertad, el pellejo,
el amor, el trabajo, las ganas de vivir,
el séptimo mandamiento, y el buen nombre,
la ilusión, el caballo, los testículos,
últimamente hemos perdido la paciencia
y ya no queda nada por perder, excepto
la memoria, el tesoro de nuestro destino,
recen ahora, dueños del mundo.


América latina dulce hogar
brazos contra piernas, pies sobre mejillas,
un torso paterno desemboca en los labios
de una niña que fluye su aire de tres años
en los testículos orlados de canas,
una masa de miembro late hasta el tejado,
dormimos, dios, loado sea tu reino.
Un ojo brilla entre el vaho visceral,
como un planeta sangra y se apaga en el hedor
que no aparece en las fotografías de la unesco,
el ciudadano ha muerto, un voto menos.
Un bosque de pies eleva sus cristos ahorcados
bajo coronas de uñas patéticas en tanto
un pene flamea su espesa bandera,
gatilla sobre el útero más próximo.
Esto es una cajita de música y los vientres de los niños
son más tersos y redondos que el culo de Jacqueline Kennedy
esta cúbica ola carnal es más bella que Miami,
tómese una foto con el guitarrou, señor turista,
si recibe un balazo será pura coincidencia,
pasen nomás, hijosdeputa, a ver los monos.


increíble del poeta
en el vientre del humo fue parido
doña luna canyengue le hizo el nudo
lo bautizaron con vino y con tangazos
y largó su agarrada sangrienta con los panes
ilícitos benditos malhabidos no es problema
tiene que haber uno para cada uno
fue a decir todo eso y al abrir la boca
lengua con alas alumbró un zorzal
con las indómitas cuerdas bien puestas
fue un milagro una milonga de oro el pueblo
formó alrededor del dulce pájaro
sublevaba tu corazón el payador espléndido
luego hubo de todo y más que nada sombras
traición sobre traición vinieron los censores
con una serpiente ciega en cada mano pero
ni víboras izquierdas ni víboras derechas
pudieron desatar al pueblo de su música
el ombligo inmortal cantaba fusilaba
qué le van a hacer mis verdugos es la vida
con el pueblo ha llegado y con el pueblo volverá


sabotaje
dentro mío alguien solloza y no sé quién es,
quizá fuera yo mismo perdido hace tiempo
y no pude salir encerrado como un niño
cuyos padres fueron a dar sangre
a un almacén, un usurero, un hospital
y nunca regresaron. Pudiera ser
también que un extraño entró por ósmosis,
la cosa es que el sujeto llora sin parar
como si muchos difuntos lo rodearan.
No doy más, hoy día me abro con las uñas
para verle la cara y expulsarlo de una vez
y no me importa que no tenga donde ir.
Estamos en guerra, carajo, aquí no llora nadie.

Impuesto inmobiliario rural y distribución del ingreso

por Mariano Medina
 

Hace tan solo unos pocos años, la distribución del ingreso no formaba parte de ninguna discusión política. La cosa resultaba muy sencilla: era el mercado el encargado de asignar eficientemente los recursos, sin que el Estado tenga nada que decir o hacer, salvo implementar políticas focalizadas para paliar los efectos de la inanestesiada reforma social. En los tiempos que corren, el discurso de la distribución ha ganado una legitimidad tal, que personajes impensados (e impresentables) se erigen en los paladines de la justicia social, reclamando distribuir “en serio” el ingreso. El tema ya no es solo potestad de las fuerzas progresistas y la militancia social, sino también de los representantes de las patronales que suelen atacar al actual gobierno por su “mala distribución” o la ausencia de ella.
Pero más allá de cual debe ser la mejor política o los mecanismos de distribución de los ingresos generados por toda la sociedad, es claro que las diatribas patronales dejan de lado la discusión por el origen de esos fondos. Sus reclamos por distribución quedan vaciados de contenido, puesto que de lo que finalmente se trata, es de distribuir lo que se recauda.
Veamos lo que sucede en Buenos Aires. Todos los cálculos indican que el déficit provincial rondará los 5500 millones de pesos hacia fines de este año. El concepto de “déficit fiscal” supone que el gobierno gasta más de lo que recauda. La recomendación clásica es, siempre, reducir el gasto. Sin embargo, la legislatura provincial aprobará una reforma tributaria impulsada por el actual gobernador, cuyo objetivo es aumentar la recaudación, y que contempla un cambio en el impuesto inmobiliario rural.
A nadie escapa que los precios de la tierra se han disparado de modo exponencial a partir del boom agropecuario resultante de la combinación de un dólar favorable, el incremento en la productividad, y los buenos precios internacionales de nuestros productos. En este contexto la tierra, un recurso escaso por definición, se valorizó aceleradamente. A pesar de ello, los impuestos que la gravan quedaron muy rezagados. En la provincia, cada una de las 26 millones de hectáreas en producción tributa, en promedio, unos 17 pesos al año. Analizando en detalle, por ejemplo, los productores que tienen tierras valuadas en 10.000 dólares por hectárea pagan sólo unos 50 pesos al año.
Con la reforma, se espera recaudar el próximo año la suma de 650 millones de pesos contra los 500 millones actuales. Para poner en contexto estas cifras, el impuesto inmobiliario rural representa el 1% del presupuesto 2010.
Sin embargo, los nuevos adalides de la distribución, encarnados en las patronales agropecuarias, despotricaron el martes en La Plata contra lo que consideran un “impuestazo”. Consideran que un incremento promedio de seis pesos por hectárea es “una estocada mortal para miles y miles de productores”, aún cuando quedan exceptuadas de esa imposición una cuarta parte de las tierras en producción, en compensación por los efectos de la sequía.
Este panorama muestra a las claras las dificultades a las que cualquier gobierno debe enfrentarse cuando se trata de achicar el déficit no ya reduciendo el gasto social, sino incrementando los ingresos. Para algunos, la distribución del ingreso debería quedarse allí donde es bella, en el terreno de las metáforas. La realidad es que una política tal exige afectar poderosos intereses. Y esto no ocurre sin resistencias.

Honrar las deudas

Nobleza obliga. Hay que reconocerles algo a las fuerzas políticas que hoy representan los intereses de las corporaciones sojeras y mediáticas: han decidido honrar sus deudas.
Ahora es el momento de pagar todo lo que le han dado los monopolios de la comunicación, aunque para ello sea necesario negar su propia legitimidad representativa, y rechazar futuras cuotas de poder, evitando integrar alguna autoridad institucional que pueda afectar los intereses de esos mismos monopolios. No es recomendable morder la mano de quien los alimenta.
Una a una van cayendo las estrategias de licuación de poder que han ido poniendo en el camino del oficialismo, mientras ven con cierta impotencia cómo se diluye el triunfalismo post elecciones legislativas y el traspié del kirchnerismo no se materializa en la tan reclamada derrota. Se desvanece así la ilusión del co gobierno.
Para voltear el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y sostener el status quo mediático, muchos fueron los argumentos que desplegó el bloque UCR-Unión Pro-Coalición Cívica, más que nunca unidos por el espanto. Sin embargo, la inconsistencia de esos argumentos fueron desnudando, paso a paso, el verdadero objetivo de tan desesperada oposición.
“Me cuesta creer que ese argumento haya salido de la cabeza de un legislador”, señalaba Silvia Vázquez, después de escuchar que varios de sus colegas de la Cámara afirmaban que el actual Congreso no tiene legitimidad para tratar y votar una ley. La sospecha que dejaba leer entre líneas la diputada por FORJA es que esa estrategia de deslegitimación habría sido determinada en las oficinas de alguna corporación multimediática.
La línea argumental es tan simple como burda. Reinventando la Constitución a la medida de los intereses corporativos, insisten en que el actual Congreso, que ellos mismos integran, es legal pero carece de legitimidad. La prueba serían los resultados del 28 de Junio y, por lo tanto, cualquier ley votada por el mismo estaría viciada de nulidad democrática. A decir verdad, no cualquiera, ya que la sanción de la ley de Emergencia Agropecuaria fue festejada como un ejemplo de sensatez por parte del Congreso, mientras que el veto presidencial provocó la furia de las fuerzas políticas agromediáticas. ¿Tendrán ahora el secreto anhelo de que la Presidenta aplique la “vetocracia” en este caso?
En definitiva, son las contradicciones que se ponen en evidencia cuando no se manifiestan las verdaderas intenciones políticas. Es por eso que, en el principio del recorrido, agitaron el fantasma de la amenaza a la “libertad de expresión”, para terminar reconociendo que lo que en realidad les preocupa es la “seguridad jurídica” y los “derechos adquiridos” de las corporaciones multimediáticas. El radical Oscar Aguad llegó a ofrecer a su par del oficialismo, Agustín Rossi, sacar la ley en una semana si se evitaba “el desguace de los grandes medios”. Hay que reconocerle la transparencia al jefe de la bancada de la UCR: la oferta la hizo en público, desde un programa que se emite por TN.
Algo que nunca se han molestado en explicar aquellos que se oponen a la ley de medios en nombre de la libertad de expresión, es de qué manera la protege y garantiza la ley vigente, impuesta por un Estado terrorista, y que le da un poder absoluto y discrecional a un organismo unipersonal del Poder Ejecutivo. No lo han explicado, porque no pueden hacerlo, simplemente porque es una legalidad pensada e impuesta para cercenarla y así impedir que las múltiples voces del Pueblo conformen la opinión pública.
El bloque político al que las corporaciones multimediáticas han bautizado “la oposición” apuesta a mantener el status quo mediático. Saben que allí cuentan con una fabulosa maquinaria de propaganda para sus aspiraciones de poder en la carrera hacia el 2011. Saben que con esas corporaciones pueden negociar la agenda de comunicación masiva tomando un whisky en el salón VIP de algún hotel seis estrellas, aunque para ello sea necesario vaciar de legitimidad a las instituciones republicanas.
Pero se equivocan si creen que pueden domesticar al león, porque tarde o temprano van a ser víctimas de su voracidad insaciable. A esta altura, cuando las corporaciones y sus representantes políticos comienzan a jugar a todo o nada, la pregunta es, ¿hasta dónde están dispuestos a llegar para derrotar al oficialismo?

Lecturas

“Por eso, mis queridos chichipíos, la neurona atenta. 
Vermouth con papas fritas… y good show.” Tato Bores
La lectura que podemos hacer hoy de la situación política de Argentina, es que el único sector que “entendió” lo que pasó el 28 de Junio es el oficialismo.
La “oposición” se encuentra dando manotazos sin poder tomar la iniciativa, si no es como voceros de algunos intereses, pueden ser los del campo sojero, lo de los grupos mediáticos, o los de los que el establishment les ponga en la agenda.
Y nótese que escribo la “oposición”, ya que éste grupo muda de integrantes según los intereses de los dueños de la agenda. Conforman esa oposición están de hecho la UCR, el PRO, o los denominados “peronistas disidentes”, mientras que las demás fuerzas entran y salen de esa denominación según la coincidencia, o no, con los grupos de poder.
En la votación en Diputados de la ley de servicios audiovisuales, cuando las fuerzas de la centroizquierda y el socialismo votaron a favor de la ley, los medios informaron que la “oposición se retiró del recinto”, o sea los que se quedaron son oficialistas, o se “vendieron al oficialismo” o se “borocotizaron” (Nadie dice cobizaron ó felipesolaizaron).
¿Por qué digo que el oficialismo fue el único que entendió? Porque se dio cuenta que tiene que negociar, conceder y saber con quién se debe hacer. Y esto demuestra que bien o mal, hay un objetivo, un proyecto, que en los popes de “la oposición” no existe.
Entonces vemos que sale la bronca, la mentira, la descalificación en nombre de la libertad y el consenso. “Peligra la libertad de prensa” claman los titulares mientras en la columna próxima se comenta que la Presidenta es “bipolar”, que es un títere de su marido (cuando antes decían que la que manejaba el gobierno era ella y no Néstor), y miles de barbaridades, calumnias y “epítetos de grueso calibre”.
Según alguien dijera hace años, no hay nada peor que un burgués asustado, entonces vemos que aparece como amenaza el Plan B, que no es ni más ni menos que el plan Honduras.
¿Es una barbaridad? ¿Es una teoría de la conspiración? Veamos.
El día 18 de septiembre en el diario La Nación el vocero Carlos Pagni en una nota titulada “Guerra contra los medios” dice, entre otras perlitas:
“La izquierda argentina tiene una confianza ciega en el rol pedagógico que debe ejercer el Estado sobre la sociedad. También le resulta atractivo que las empresas comerciales de comunicación cedan su espacio en el espectro a sindicatos, organismos de derechos humanos, pueblos originarios o cualquier otra entidad de bien público. La democracia es contradictoria con el mercado”.
O sea la opción no es Patria o Colonia, Liberación o Dependencia, ni siquiera Pata o Pechuga, la gran opción es Democracia o Mercado.
En el diario Clarín del día 18 de septiembre transcriben una frase del jefe de gobierno porteño Mauricio Macri, ese que propuso al “Fino” Palacios como jefe de su flamante policía y que tiene a su propia SS, la UCEP, que dice:
"Es el Gobierno más fascista que hemos tenido en años", evaluó. La asociación del kirchnerismo con el fascismo es una de las recurrentes críticas que efectúa la presidenta de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.
Entonces se debe entender que el gobierno de Cristina Fernández es un régimen fascista de izquierda o sea un fasciscomunismo según la “oposición”, un berenjenal ideológico descomunal, el cual solo puede creerse mediante campañas de saturación (el “miente, miente que algo quedará” de J. Goebbels)
De ésta manera llegamos a la conclusión que sea como sea éste es un gobierno autoritario, una tiranía, como la de Chaucescu, y ya sabemos como terminó Chaucescu, nos lo recordó la Sra. Carrió.
Ahí es donde entran a jugar las distintas cartas del establishment, desestabilizaciones varias, lock outs, los medios como un ariete imponiendo una idea falsa de tiranía despótica que compra voluntades. Así aparece como reserva moral de la patria la figura de un vicepresidente “dialoguista”, “medido”, “sensato”, en definitiva, afín a sus intereses y tan falto de escrúpulos como manipulable.
De ahí a las cadenas de mails, mensajes de texto, los llamados a la desobediencia civil como el no pago de impuestos (ver nota sobre M. Aguinis en nuestro blog) y toda la parafernalia de las “revoluciones de colores”, hay un paso.
Eso lo vimos el año pasado durante la discusión en el Congreso (y no el Parlamento, ya que en Argentina NO TENEMOS PARLAMENTO, TENEMOS CONGRESO, dos cosas diferentes) antes que “la oposición” tuviera su pírrica victoria gracias a las variopintas deserciones, traiciones ó sinceramientos, según se quiera ver, por un lado, y un pésimo análisis de la situación, por la otra. O sea antes que el establishment tuviera la esperanza de un regreso a proyectos afines, sin tener que “ensuciarse” demasiado.
Luego vinieron las elecciones del 28 de junio de éste año y la cosa parecía más tranquila para volver a la “normalidad”… pero el gobierno no se enteró que perdió ni la “oposición” que ganó, o sea. estos cretinos siguen gobernando y los otros no se juntan para darles el golpe final. Para colmo, vienen por más, quieren sacar la ley de servicios de radiodifusión y los “ganadores” no pueden neutralizarlos, no se juntan, les dan argumentos, les dicen cómo tienen que actuar, les dan cámara, prensa, figuración que si tuvieran que pagarla como pauta publicitaria ni coca cola podría hacerlo y ni así.
Entonces van al juego de todo o nada y la carta que les queda es el sr. vicepresidente (así en minúscula) y de ahí en más una solución a la hondureña, sin militares, obvio, ya que las FFAA no tienen “plafond” para encabezar un golpe. Y así, decir como Micheletti que hasta el momento ha encontrado un poco difícil explicar a la comunidad internacional que “esto no fue un golpe, sino una sucesión presidencial”.
Por eso, hay que estar muy atentos y saber que la intención destituyente está, no fue un argumento de campaña para victimizarse, es algo que está en la agenda de los poderosos y de algunos tirifilos que saben que son sólo un producto mediático sin ninguna posibilidad de llegar a la presidencia.
El Gobierno entendió muy bien lo que sucedió el 28 de Junio de 2009, esperemos que la oposición también lo haga pero no mirando a Honduras.
Demóstenes

Cuentos del “Negro” Dolina


Los cuentos pertenecen a los libros “Crónicas del Angel Gris” y “El Libro del Fantasma”.

El duelo o la refutación del horóscopo
Los dos hombres nacen el mismo día, a la misma hora. Sus vidas no se cruzan hasta que son enamorados por la misma mujer. Entonces se encuentran y pelean por ella. Uno de ellos obtiene la victoria y el amor. Al otro le corresponde el dolor, la humillación y quizá la muerte. Los astrólogos han previsto ese día el mismo horóscopo para los dos. Tal vez son erróneos los vaticinios.
O tal vez se equivoca uno al pensar que el amor y la muerte son destinos distintos.

El hombre que era, sin saberlo, el diablo
Un caballero de la calle Caracas resolvió negociar su alma. Siguiendo los ritos alcanzó a convocar a Astaroth, miembro de la nobleza infernal.
-Deseo vender mi alma al diablo -declaró.
-No será posible -contestó Astaroth.
-¿Por qué?
-Porque usted es el diablo.

El hombre que pedía demasiado
Satanás: ¿Qué pides a cambio de tu alma?
Hombre: Exijo riquezas, posesiones, honores, distinciones... Y también juventud, poder, fuerza, salud... Exijo sabiduría, genio, prudencia... Y también renombre, fama, gloria y buena suerte... Y amores, placeres, sensaciones... ¿Me darás todo eso?
Satanás: No te daré nada.
Hombre: Entonces no tendrás mi alma.
Satanás: Tu alma ya es mía. (Desaparece).

Los deberes de Pedro
Pedro se sienta en los últimos bancos del aula, como corresponde a un chico que desdeña la educación y la vecindad de los poderosos. Las conspiraciones y los batifondos nunca lo hallan ajeno. Busca el riesgo de las transgresiones y la compañía de los más beligerantes. A veces lo tientan el estudio y la inteligencia.
Entonces, como quien acepta un desafío, como una compadrada, resuelve arduos problemas de regla de tres y cumple los dictados sin tropiezos.
Un día, la maestra le acaricia el pelo tiernamente. El piensa:
-Ay, señorita... Si supiera cómo me gustaría regalarle una flor y darle un beso.
Pero Pedro sabe quién es y conoce su deber y su destino. Con una gambeta se aleja del afecto inoportuno y va a buscar la gloria allá en el fondo, donde los malandras se empeñan revoleando los tinteros para que se cumpla mejor el divino propósito del Universo.

Diálogo entre Asmodeo y el ruso Salzman
Asmodeo: Soy Asmodeo, inspirador de tahures y dueño de todas las fichas del mundo. Conozco de memoria todas las manos que se han repartido en la historia de las barajas. También conozco las que se repartirán en el futuro. Los dados y las ruletas me obedecen. Mi cara esta en todos los naipes. Y poseo la cifra secreta y fatal que han de sumar tus generales cuando llegue el fin de tu vida.
Salzman: ¿No desea jugar al chinchón?
Asmodeo: No, Salzman, vengo a ofrecerte el triunfo perpetuo. Con solo adorarme, ganarás siempre a cualquier juego.
Salzman: No sé si quiero ganar.
Asmodeo: ¡Imbécil...! ¿Acaso quieres perder?
Salzman: No, tampoco quiero perder.
Asmodeo: ¿Qué es lo que quieres entonces?
Salzman: Jugar. Quiero jugar maestro. Hagamos un chinchón.

Carta a Rodolfo Walsh


Por Osvaldo Bayer
Pese a que nací el mismo año que Rodolfo Walsh, siempre lo consideré un maestro. Pese a su asesinato por los sicarios de Massera, Rodolfo sigue hoy más vivo que nunca a través de sus escritos y su ejemplo. Por eso, en el aniversario de su muerte le escribí una carta sabiendo de antemano que me va a responder desde sus libros, cada vez que yo los vuelva a releer. Esta fue mi carta:

"Querido Rodolfo:
Tu carta a la Junta Militar lo previó todo, denunció todo, dijo todo. La escribiste aquí, en tierra y de frente. Basta comparar tus límpidas, escuetas verdades, con el último decreto de los militares que decretó la autoamnistía de los generales en huida, el firmado por aquel Bignone, el único oficial de la historia que entregó a sus propios soldados para que los asesinaran. Vos, con la palabra allí, de frente, sin moverte. Los generales con sus picanas, sus pentonavales, sus capuchas, que ya pensaban en la fuga. Desde el momento en que cerraste el sobre con tu misiva ya comenzaba la derrota del plomo. Tu palabra y tu ética, Rodolfo. Por eso tu nombre ya está en una esquina porteña. Tan pronto, contigo, la Historia hizo su selección. Vos el 'terrorista', listo a la discusión otra vez. Los occidentales y cristianos Videla, Massera y toda su cohorte de amanuenses ya en el techo de la basura de la historia, por los siglos de los siglos. Vos, sin títulos, sin premios. Es que marcaste a fuego, sin proponértelo, al resto de los intelectuales argentinos. Los hubo quienes se sentaron a la diestra del dictador a la mesa servida del triunfo de la picana y hubo otros que no oyeron ni vieron ni hablaron cuando los balazos te fueron llevando la vida. Habrás sonreído cuando leíste la nómina de intelectuales que ahora adhieren a tu recuerdo. Los que te negaron al tercer canto del gallo hoy se apresuran a aplaudirte. ¿Y qué dirán aquellos científicos de las letras, faraones y mandarines de cátedras e institutos que te calificaron esteta de la muerte? Hoy se apresuran a poner tus libros en las vitrinas oficiales. Pero nunca le diste importancia a esas cosas. Con tu máquina de escribir te metiste en los intestinos del pueblo, en el dolor y la humillación de la pobrería, de los azuzados. Mientras otros se dedicaban a cuchilleros o hacían romanticismo con antiguos generales fusiladores, vos -decepcionando a los críticos literarios consagrados- te metías en la actualidad: ¡oh pecado!, y todas sus mafias. Algo imperdonable para el olimpo y los repartidores de prebendas. Pero ni reparabas en esto. Trascendías a todas las sectas de café y de cátedra. Estabas en la calle con los perros y los piojos, los jóvenes y los ilusos, eras el Agustín Tosco de las redacciones. Agustín Tosco ¿te acuerdas de ese muchachón en overol que hablaba de cosas como justicia e igualdad, dignidad y deber? Palabras que no figuran más: hoy todos nos empujamos por aparecer en tapa. Te tomaste en serio la palabra. Exageraste en eso de la verdad. Además siempre creíste que había llegado el momento de descifrar ya los jeroglíficos y las claves. Dedicabas tu tiempo a eso mientras los otros trepaban, trepaban. En una sociedad maestra del trepar soñabas con implantar normas que permitieran un país donde todos tuvieran una canilla con agua y maceta con malvones. ¿Por qué tu insistencia si ya se había demostrado que todos esos intentos terminaban como le fue a Rosa Luxemburgo, con un balazo en la nuca y con el rostro en un charco de lodo? Cometiste otro gran error que tampoco los mandarines de las letras podían perdonarte: hiciste la mejor literatura con un estilo directo, claro, preciso, como el de un maestro primario rural. Te entendían y te entienden todos. Rompiste el mito sagrado que un intelectual debe ser un travesti de las palabras y no un sembrador de quimeras y rebeldías. Tu más grande pecado fue hacer arte literario puro con sólo los siete colores primarios.
Te arrojaron vivo al mar, te enterraron como NN, te quemaron en una pira. Y aquí estás, en medio de Buenos Aires. Tan rápido la historia puso las cosas en su lugar. Pero éste es el primer paso. Porque ahora queremos saber el nombre y apellido de tus asesinos. En sí, ya los sabemos pero exigimos que lo digan los jueces y el gobierno. Porque no vayamos a creer que todo se arregla con una plazoleta. Porque sería cínico si no pusiéramos aquí también, en una placa, el nombre de tus asesinos. No aceptaríamos que los jueces nos digan que ya no es posible por las leyes de punto final y obediencia debida. Porque en ese caso tendríamos que poner el nombre de los que te asesinaron por segunda vez: los legisladores que votaron esas leyes, el espurio salvoconducto del crimen. Pero no nos mintamos. Si hoy estuvieras vivo te calificarían con los remoquetes que acostumbra el 'peronista' que está en la Casa Rosada: 'ultraizquierdista' o 'infiltrado al servicio de los intereses extranjeros'. Pero vos seguirías imperturbable. ¡Las cosas que tendrías que decir! Vos que estuviste en aquella CGT de los Argentinos tendrías tanto que hablar del señor Cassia y de la flexibilización, y de la venta de armas para matar a otros latinoamericanos, y de los bastones largos contra los pañuelos blancos de las Madres, y de los ministros de la dictadura que te asesinó y que hoy son ministros de la democracia... y de los pibes en las calles que jamás tendrán un canilla con agua y una maceta con malvones. Por algo quisieron silenciarte. Pero no lo lograron. Tus libros están de nuevo en bibliotecas y colegios. Con ellos se formarán nuevos curiosos de la verdad. Porque la ética es como una cadena sin fin que viene desde el comienzo de la Historia. Y gracias a esa ética y gracias a los Rodolfo Walsh que se fueron dando la mano, hoy todavía hay vida en este mundo. Gracias Rodolfo. Qué alegría nos ha dado el verte de nuevo entre nosotros, para siempre".
Página 12 (1995)

Políticas de empleo

por Mariano Medina
Ciertamente, algunos no dudarían en calificar a las políticas del actual gobierno como la continuidad de las aplicadas en los años noventa. Con trazos simples, en descarnado blanco y negro, esos calificadores argumentan que vivimos “más de lo mismo”. La realidad presenta matices que el análisis certero debe poner en evidencia.
Si bien es cierto que algunas políticas permanecen inalteradas –hemos señalado en otras oportunidades lo oprobioso de la estructura tributaria que recae con mayor peso sobre los que menos tienen–, en otros campos de la acción estatal se percibe un cambio de orientación claro y de consecuencias económicas, sociales y culturales interesantes.
Este es el caso de la promoción y apoyo del empleo. Si bien es cierto que el salario real de los trabajadores se mantuvo en el furgón de cola del crecimiento que la economía viene experimentando desde el año 2003, es necesario reconocer que la política del Ministerio de Trabajo consistió, en términos generales, en sostener el empleo.
Un ejemplo del apoyo estatal lo constituye el Programa de Recuperación Productiva (Repro), que consiste brindar a los trabajadores una suma fija de 600 pesos por el lapso de un año. A la fecha, el programa cubre, con ese dinero, una parte del salario de casi 115 mil trabajadores. Con ello se habrían morigerado los efectos del parate en la actividad derivado de la crisis internacional, permitiendo sostener el nivel de empleo sin que las empresas adheridas al programa deban recurrir a las tan temidas cesantías. En apenas dos meses, la cantidad de trabajadores beneficiados por el programa creció un 25 por ciento. La información consigna que, en caso de considerarlo necesario, el Gobierno estaría dispuesto a extender el programa durante todo el año próximo.
Este ejemplo muestra a las claras un cambio en la concepción política del trabajo. Durante los años de la convertibilidad, la política oficial consideraba al trabajo como una mera consecuencia del crecimiento económico: era rol del mercado, liberado de cualquier tutela del Estado, el asignar con eficiencia los recursos y distribuir el empleo entre aquellos trabajadores que estuvieran debidamente capacitados. De este modo el trabajo se flexibilizó de modo escandaloso, creció sustancialmente el empleo en negro, y se perdieron millones de puestos de trabajo, con las dramáticas consecuencias que ello supone sobre el ánimo social. Un programa como el Repro, en cambio, evidencia una concepción política bien distinta: el trabajo no es consecuencia, sino causa necesaria del crecimiento económico. Sin la plena utilización de los recursos humanos, no hay desarrollo ni bienestar generalizado.
Claro que falta mucho, y estamos lejos de la situación de justicia social y distributiva deseable. Al tiempo que la productividad laboral creció sustancialmente, durante estos años, los salarios se estancaron, no pudiendo participar los trabajadores del beneficio de su esfuerzo. Sin embargo, es justo reconocer los avances, que no son un alegre “regalo” del gobierno actual, sino la consecuencia de años de lucha de quienes no tienen otra cosa que vender más que su fuerza de trabajo.

Honestidad brutal

El titular de la bancada radical en diputados, Oscar Aguad, ya no se anda con vueltas. Ahora ofrece votar la Ley de Medios “K” en una semana, si no se toca a los grupos y no se afecta al capital extranjero.

A pesar de su voluminosa figura, Elisa Carrió sigue mostrando ser mucho más veloz que sus ex correligionarios radicales. Ya desde la presentación misma del anteproyecto de Ley de Medios “K” (vamos a concederles que es más fácil que decir “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual”), Lilita sentenció, sin vueltas ni medias tintas, "no tendremos problemas en defender a los grandes grupos económicos si es para defender la libertad de prensa".
A los radicales, se sabe, les lleva más tiempo tomar decisiones y, por lo general, van de acuerdo a cómo sopla el viento y los empujan las circunstancias. Hay un poco de herencia quelonia, es cierto, pero en este caso fue más por hipocresía que por lentitud.
Primero fue que no era el momento, después que este Congreso no tenía legitimidad, que había que tratarla después del 10 de diciembre, que no iban a dar quórum, que no se puede debatir en 15 días, que la autoridad de aplicación, que las telefónicas, que el consenso y todo lo que ya sabemos.
Hizo falta que la Presidenta les diera una manito para que aliviaran esa carga y finalmente pudiesen blanquear sus verdaderas motivaciones. El lunes a las 15 hs. Cristina Fernández de K anunciaba en conferencia de prensa que sería eliminado del anteproyecto el artículo que permitía el ingreso de las empresas de telefonía al mercado de los medios de comunicación, y esa misma noche el jefe del bloque de la UCR en Diputados, Oscar Aguad, ponía en negro sobre blanco cuáles son los intereses que defienden él  y su partido al oponerse al proyecto de ley.
Desde un terreno que le sienta cómodo, el programa de Joaquín Morales Solá “Desde el llano”, que se emite por TN, y durante un breve debate con el Diputado Agustín Rossi, titular de la bancada oficialista, Aguad dejó en claro sus preocupaciones: que no se toque al Grupo Clarín ni a ningún otro multimedio, que se garantice la “seguridad jurídica” de los capitales extranjeros, y que no se entorpezcan las condiciones para que se sigan extranjerizando los medios. Heredero del más puro neoliberalismo, en su defensa de los intereses corporativos Aguad llegó a afirmar que en la Argentina “no existen monopolios”.
A esa altura, todo la argumentación que había provocado encendidas posturas contrarias al proyecto de ley, con señalamientos de oscuras intenciones por parte del oficialismo acusándolo de estar preparando un nuevo monopolio a la medida de Telecom, se desvanecía como pompas de jabón, y ya no tenía la menor importancia. “No es un problema las telefónicas, está bien”, dijo Aguad, exponiendo por primera vez en un ataque de sinceridad su verdadera preocupación: el artículo 152. “Es un artículo que no solamente apunta a destruir a los medios críticos, sino que además va a destruir definitivamente la confianza en este país”.
El mencionado artículo determina que “las personas jurídicas que al momento de entrada en vigencia de esta ley fueran titulares de una cantidad mayor de licencias, o con una composición societaria diferente a la permitida, deberán ajustarse a las disposiciones de la presente en un plazo no mayor a un año, lo cual, en términos prácticos, significa que el Grupo Clarín, entre otros, en ese tiempo deberá desprenderse de muchos de los negocios que le han permitido mantener una posición dominante y hacerse de ganancias multimillonarias. Por si quedan dudas, Aguad se encargó de aclararlas: “lo que pasó con el campo, esto es más grave, porque en esto está comprometido el patrimonio extranjero, es decir, los que tienen que invertir en tecnología”.
Sin embargo, Aguad mostró un gesto de buena voluntad y le tendió al oficialismo un “puente de plata” (¿o sería una montaña de plata?) para apoyar el proyecto y votarlo de manera “sí positiva”. “Eliminamos el 152 y sus anexos, todos los que permiten que el año que viene se desguacen los medios de comunicación, y que se respeten los diez años que Kirchner firmó. Si es así, con todo gusto. Discutamos la ley y en una semana la sacamos. Así de fácil.
Honestidad brutal que le dicen, Aguad no se anduvo con vueltas. Lo demás de la ley no interesa, porque lo demás casi que está en la ley vieja, de la Dictadura, como a vos te gusta decir.
Desbordando de indignación neoliberal, Aguad sentenció que “con esta falta de confianza no se van a atraer más inversiones a la Argentina, para luego preguntarse y responderse a sí mismo “¿quién va a creer en un país bananero? Somos un país bananero, no respetamos los contratos”. No le bastó ofender a su propio país tratándolo de bananero, sino que encima lo ofendió en su inteligencia: “Yo no creo que haya monopolios”, afirmó el diputado radical.


Tercer Cabildo Abierto de la Militancia Nacional Popular y Revolucionaria

SABADO 26 de SEPTIEMBRE
14:30 HS - PLAZA MISERERE
· Por la unidad del campo nacional popular y revolucionario en un Movimiento Político de nuevo tipo: democrático, plural, diverso y participativo
· Por la defensa del gobierno nacional encabezado por la compañera Presidenta Cristina Fernández
· Por la aprobación inmediata de la Ley de Medios Audiovisuales propuesta por el gobierno y más de doscientas organizaciones sociales en mas de doscientas audiencias y asambleas públicas realizadas a lo largo y a lo ancho del país.
· Apoyamos esta Ley porque garantiza la libertad de expresión, la pluralidad de ideas, el libre acceso de la sociedad a la información y a la educación y elimina los monopolios informativos como Clarín o América
· Por el libre acceso a ver fútbol gratuito para todos los argentinos en todo el territorio nacional.
· Por la resolución definitiva del hambre, la desocupación, la exclusión social, la persecución a los pobres y la falta de vivienda
· Por la protección y la educación a la niñez: no al trabajo infanto-juvenil
· No al trabajo esclavo y semiesclavo
· No a los planes destituyentes y golpistas de la Mesa de Enlace, Clarín, La Nación, Cobos, Macri, Carrió, de Narváez y demás agentes del poder colonial
· Por la Unidad de la Patria Grande Indoamericana, contra el golpe de Estado de Honduras y contra las bases militares de Estados Unidos en Colombia que mancillan la memoria y la tierra del Libertador Simón Bolívar.
· Por la construcción en unidad y diversidad, de una nueva expresión política que, apoyando al gobierno nacional, exprese al campo nacional popular y revolucionario en un Movimiento Político Popular de nuevo tipo: democrático, plural y participativo, por fuera del PJ.
TE ESPERAMOS PARA DEBATIR SOBRE TODOS ESTOS TEMAS Y LOS QUE VOS PROPONGAS
Si te interesa recibir informacion de los CABILDOS ABIERTOS DE LA MILITANCIA, envianos un mail a: cabildo_abierto2009@yahoo.com.ar
Contactos y notas : Cro Alberto Lapolla
agroalapolla@yahoo.com.ar / ajlapolla@gmail.com
15-4095- 0437

Vocos Conesa insulta a familiares de desaparecidos

"Es un tema de chorros"


Así se refirió la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú respecto al proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales, durante una entrevista al diputado Federico Pinedo (PRO). En ese tramo de la entrevista se referían al artículo 70 del anteproyecto. Para comparar entre lo que hablan y lo que dice el artículo referido, lo transcribimos textualmente.
ARTÍCULO 70:
Los acontecimientos de interés general deberán emitirse o retransmitirse en las mismas condiciones técnicas y de medios de difusión que las establecidas en la Ley Nº 25.342.
Las emisiones o retransmisiones por televisión de programas deportivos especializados, siempre que fueran autorizados por las entidades deportivas, darán lugar a una contraprestación económica a favor de ellas. Esta circunstancia no impedirá el acceso de otros operadores interesados, mediante la correspondiente remuneración.

El video del candidato del PRO que quiere quemar a personas "como a ratas"

Y una integrante del PRO lo ratifica...

Viejo con árbol

Un cuento de Roberto Fontanarrosa
A un costado de la cancha había yuyales y, más allá, el terraplén del ferrocarril. Al otro costado, descampado y un árbol bastante miserable. Después las otras dos canchas, la chica y la principal. Y ahí, debajo de ese árbol, solía ubicarse el viejo.
Había aparecido unos cuantos partidos atrás, casi al comienzo del campeonato, con su gorra, la campera gris algo raída, la camisa blanca cerrada hasta el cuello y la radio portátil en la mano. Jubilado seguramente, no tendría nada que hacer los sábados por la tarde -y se acercaba al complejo para ver tos partidos de la Liga. Los muchachos primero pensaron que sería casualidad, pero al tercer sábado en que lo vieron junto al lateral ya pasaron a considerarlo hinchada propia. Porque el viejo bien podía ir a ver los otros dos partidos que se jugaban a la misma hora en las canchas de al lado, pero se quedaba ahí debajo del árbol siguiéndolos a ellos.
Era el único hincha legítimo que tenían, al margen de algunos pibes chiquitos;  el hijo de Norberto, los dos de Gaona, el sobrino del Mosca, que desembarcaban en el predio con las mayores y corrían a meterse entre los cañaverales apenas bajaban de los autos.
Ojo con la vía, alertaba siempre Jorge mientras se cambiaban.
No pasan trenes, casi, tranquilizaba Norberto. Y era verdad, o pasaba uno cada muerte de obispo, lentamente y metiendo ruido.
- ¿No vino la hinchada?, ya preguntaban todos al llegar nomás, buscando al viejo, ¿No vino la barra brava?
Y se reían. Pero el viejo no faltaba desde hacía varios sábados, firme debajo del árbol, casi elegante, con un cierto refinamiento en su postura erguida, la mano derecha en alto sosteniendo la radio minúscula, como quien sostiene un ramo de flores. Nadie lo conocía, no era amigo de ninguno de los muchachos.
La vieja no lo debe soportar en la casa y lo manda para acá, bromeó alguno.
Por ahí es amigo del referí dijo otro. Pero sabían que el viejo hinchaba para ellos de alguna manera, moderadamente, porque lo habían visto aplaudir un par de partidos atrás, cuando le ganaron a Olimpia Seniors.
Y ahí, debajo del árbol fue a tirarse el Soda cuando decidió dejarle su lugar a Eduardo, que estaba de suplente, al sentir que no daba más por el calor. Era verano y ese horario para jugar era una locura. Casi las tres de la tarde y el viejo ahí, fiel, a unos metros, mirando el partido. Cuando Eduardo entró a la cancha casi a desgano, aprovechando para desperezarse cuando levantó el brazo pidiéndole permiso al referí, el Soda se derrumbó a la sombra del arbolito y quedó bastante cerca, como nunca lo había estado: el viejo no había cruzado jamás una palabra con nadie del equipo.
El Soda pudo apreciar entonces que tendría unos setenta años, era flaquito, bastante alto, pulcro y con sombra de barba. Escuchaba la radio con un auricular y en la otra mano sostenía un cigarrillo con plácida distinción.
¿Está escuchando a Central Córdoba, maestro?, medio le gritó el Soda cuando recuperó el aliento, pero siempre recostado en el piso. El viejo giró para mirarlo. Negó con la cabeza y se quitó el auricular de la oreja.
No, sonrió. Y pareció que la cosa quedaba ahí. El viejo volvió a mirar el partido, que estaba áspero y empatado. Música, dijo después, mirándolo de nuevo.
¿Algún tanguito?, probó el Soda.
Un concierto. Hay un buen programa de música clásica a esta hora.
El Soda frunció el entrecejo. Ya tenía una buena anécdota para contarles a los  muchachos y la cosa vertía lo suficientemente interesante como para continuarla. Se levantó resoplando, se bajó las medias y caminó despacio hasta pararse al lado del viejo.
Pero le gusta el fútbol le dijo por lo que veo.
El viejo aprobó enérgicamente con la cabeza, sin dejar de mirar el curso de la pelota, que iba y venía por el aire, rabiosa.
Lo he jugado. Y, además, está muy emparentado con el arte, dictaminó después. Muy emparentado.
El Soda lo miró, curioso. Sabía que seguiría hablando, y esperó.
Mire usted nuestro arquero; efectivamente el viejo señaló a De León, que estudiaba el partido desde su arco, las manos en la cintura, todo un costado de la camiseta cubierto de tierra. La continuidad de la nariz con la frente. La expansión pectoral. La curvatura de los muslos. La tensión en los dorsales, se quedó un momento en silencio, como para que el Soda apreciara aquello que él le mostraba. Bueno... Eso, eso es la escultura…
El Soda adelantó la mandíbula y osciló levemente la cabeza, aprobando dubitativo.
Vea usted, el viejo señaló ahora hacia el arco contrario, al que estaba por llegar un córner el relumbrón intenso de las camisetas nuestras, amarillo cadmio y una veladura naranja por el sudor. El contraste con el azul de Prusia de las camisetas rivales, el casi violeta cardenalicio que asume también ese azul por la transpiración, los vivos blancos como trazos alocados. Las manchas ágiles ocres, pardas y sepias y Sena de los mulos, vivaces, dignas de un Bacon. Entrecierre los ojos y aprécielo así… Bueno... Eso, eso es la pintura.
Aún estaba el Soda con los ojos entrecerrados cuando al viejo arreció.
Observe, observe usted esa carrera intensa entre el delantero de ellos y el cuatro nuestro. El salto al unísono, el giro en el aire, la voltereta elástica, el braceo amplio en busca del equilibrio... Bueno... Eso, eso es la danza…
El Soda procuraba estimular sus sentidos, pero sólo veía que los rivales se venían con todo, porfiados, y que la pelota no se alejaba del área defendida por De León.
Y escuche usted, escuche usted... lo acicateó el viejo, curvando con una mano el pabellón de la misma oreja donde había tenido el auricular de la radio y entusiasmado tal vez al encontrar, por fin, un interlocutor válido… la percusión grave de la pelota cuando bota contra el piso, el chasquido de la suela de los botines sobre el césped, el fuelle quedo de la respiración agitada, el coro desparejo de los gritos, las órdenes, los alertas, los insultos de los muchachos y el pitazo agudo del referí... Bueno... Eso, eso es la música.
El Soda aprobó con la cabeza. Los muchachos no iban a creerle cuando él les contara aquella charla insólita con el viejo, luego del partido, si es que les quedaba algo de ánimo, porque la derrota se cernía sobre ellos como un ave oscura e implacable.
Y vea usted a ese delantero… señaló ahora el viejo, casi metiéndose en la cancha, algo más alterado ...ese delantero de ellos que se revuelca por el suelo como si lo hubiese picado una tarántula, mesándose exageradamente los cabellos, distorsionando el rostro, bramando falsamente de dolor, reclamando histriónicamente justicia… Bueno… Eso, eso es el teatro.
El Soda se tomó la cabeza.
¿Qué cobró? balbuceó indignado.
¿Cobró penal? abrió los ojos el viejo, incrédulo. Dio un paso al frente, metiéndose apenas en la cancha. ¿Qué cobras?, gritó después, desaforado. ¿Qué cobras, referí y la reputísima madre que te parió?
El Soda lo miró atónito. Ante el grito del viejo parecía haberse olvidado repentinamente del penal injusto, de la derrota inminente y del mismo calor. El viejo estaba lívido mirando al área, pero enseguida se volvió hacia el Soda tratando de recomponerse, algo confuso, incómodo.
¿Y eso? se atrevió a preguntarle el Soda, señalándolo. 
Y eso… vaciló el viejo, tocándose levemente la gorra… Eso es el fútbol

9 AÑOS DE MUSICA POR JUSTICIA CONTRA LA VIOLENCIA Y LA IMPUNIDAD POR MARIANO WITIS

Maestro de piano, músico y cantante de 23 años, 
rehén fusilado por un ex cabo de la bonaerense
9 Años sin Mariano…
Desde entonces luchamos para que haya sanción 
acorde al daño producido a nuestra familia y además decimos:
La vida está antes que los bienes materiales, eso dice la ley moral y jurídica. 
Todas las vidas valen más.
Inauguración del mural que comenzó a realizarse en diciembre del año 2008 
por iniciativa de Juan Cruz en la puerta del Polivalente donde Mariano estudio música.
PARTICIPA HORACIO FONTOVA Y SU GRUPO
y otros musicos solidarios
DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE 15 HS.
AVDA. FLEMING 1621 - MARTINEZ
LOS ESPERAMOS Raquel y Jorge Witis
ADHIERE COMISION POR LA MEMORIA LA VERDAD Y LA JUSTICIA - ZONA NORTE

ESTE ES NUESTRO 11 DE SEPTIEMBRE

La verdadera muerte de un Presidente

Gabriel García Márquez

A la hora de la batalla final, con el país a merced de las fuerzas desencadenadas de la subversión, Salvador Allende continuó aferrado a la legalidad.
La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.
La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.
Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder.
Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás.
El periodista Augusto Olivares que resistió a su lado hasta el final, fue herido varias veces y murió desangrándose en la asistencia pública.
Hacia las cuatro de la tarde el general de división Javier Palacios, logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano.
Allende conocía al general Palacios. Pocos días antes le había dicho a Augusto Olivares que aquel era un hombre peligroso, que mantenía contactos estrechos con la Embajada de los EE.UU. Tan pronto como lo vio aparecer en la escalera, Allende le gritó: "Traidor", y lo hirió en la mano.
Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil.
La foto existe: la hizo el fotógrafo Juan Enrique Lira, del periódico El Mercurio, el único a quien se permitió retratar el cadáver. Estaba tan desfigurado, que la Sra. Hortensia Allende, su esposa, le mostraron el cuerpo en el ataúd, pero no permitieron que le descubriera la cara.
Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible.
Lo que piensa Allende sólo lo sabe Allende, me había dicho uno de sus ministros. Amaba la vida, amaba las flores y los perros, y era de una galantería un poco a la antigua, con esquelas perfumadas y encuentros furtivos.
Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, defendiendo una Corte Suprema de Justicia que lo había repudiado y había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la voluntad de los partidos de la oposición que habían vendido su alma al fascismo, defendiendo toda la parafernalia apolillada de un sistema de mierda que el se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro.
El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre.
FIN

Último discurso del Presidente Salvador Allende

11 de Septiembre de 1973 - 9:10 AM Radio Magallanes
Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.