De gurúes, adivinos y sus escribas

por Carlos Antúnez
Ante todo, y parafraseando a una vieja cancioncilla infantil y/o su versión futbolera, quiero aclarar que yo no soy economista ni lo quiero ser, por lo tanto no voy a hablar de variables económicas ni de fortalezas o debilidades. Sólo voy a hablar de cómo nos venden ideas y temores a los pobres mortales que, como decimos en el barrio, “no cazamos un fulbo” de toda esa intrincada maraña de datos, pronósticos y diversos augurios.
Desde las páginas de los suplementos económicos de los diarios, desde la pantalla de las cadenas TV ó desde los programas de radio nos bombardean a diario con dichos, notas y reportajes a afamados economistas, quienes en un tono propio de los chamanes que veían el futuro en las vísceras de los pollos o en los astros, nos van prediciendo nuestro futuro.
Lo gracioso de todo esto –si podemos llamarlo gracioso- es que todas esas predicciones tienen un tiempo acotado y es fácil descubrir si se equivocan ó no. Lo que sucede es que las declaraciones cuasi catastróficas se hacen con bombos y platillos, y al momento de contrastarlas con la realidad, ninguno de esos mismos medios de comunicación que tomaron, imprimieron ó levantaron sus análisis les preguntan por sus desatinos. Es más, cuando los vuelven a consultar les preguntan nuevamente por el futuro.
Veamos un tema que es fácil de cotejar, ya que todos lo sabemos, la cotización del Dólar.
El 22 de Abril de 2009, en el portal iProfesional.com, en una nota firmada por Verónica Dalto y Rubén Ramallo, titulada “El dólar se echa a dormir la siesta para despertarse tras las elecciones” publican el siguiente cuadro(*), donde las más importantes entidades financieras hacen sus pronósticos de cómo cerraría el Dólar a fin de año, veamos.


Hoy sabemos que el cierre del año fue con un dólar a $ 3,83, o sea que le erraron al pronóstico, TODOS, entre un 5% y un 25%.
Ahora, y suponiendo que los datos que brindan a “la opinión pública” son los mismos que les dan a sus clientes, ¿cuántos de los gurúes que hacen estas predicciones deberían conservar sus trabajos? ¿Se imaginan éstos tipos trabajando para “La Rosa”? Los burreros se los comerían crudos, y no digamos los editores de tan afamada revista.
Sigamos con otros de los economistas serios, pero teóricamente, del ala progresista, Claudio Lozano, quién en una nota en el diario La Nación del 11 de Mayo de 2009 dice: "El segundo semestre del año, si no existen rectificaciones, se va a vivir un proceso de debilitamiento institucional en un marco de agravamiento del cuadro social en razón de tendencias al ajuste en materia fiscal y devaluatoria” y pronostica un dólar a $ 4,20. En la vereda opuesta, y en la misma nota, Daniel Artana, de FIEL, va más allá: “la recesión surge como un cocktail que combina factores externos desfavorables -crisis financiera internacional-, la sequía y la imprudencia fiscal”. Artana es también el más pesimista; cree que el PBI caerá un 4% a fines de año. Lamentamos desmentir al buenazo de Artana, pero, sin contabilizar el último trimestre (que fue el más positivo del año) el crecimiento del PBI fue del 0,3%, lo que no es mucho, pero no es -4%.
Ingenuamente podríamos decir que éstos tipos no saben nada y que si fueran cirujanos ó arquitectos estarían en serios problemas –bah, sus clientes lo estarían más-. Esto sería así solamente si la economía fuese una ciencia de las denominadas duras, como la física ó las matemáticas, pero la economía es interdependiente de la política, es imposible separarlas. O sea que éstos gurúes actúan haciendo el trabajo por el cual se les paga, si no, miremos a Cavallo después de dejar al país en llamas, dando conferencias en USA y siendo llamado hasta para dar clases de economía. Es decir que aquello que para el sufrido habitante de Argentina fue un desastre (recordemos el “piquete y cacerola, la lucha es una sola” sin reírse mucho) para el establishment fue un rotundo éxito digno de escuchar y aprender.
Por eso, todas las barbaridades que se dijeron (desde “El que apuesta al dólar pierde” de Sigaut, hasta “El que depositó pesos tendrá pesos y el que depositó dólares tendrá dólares” del prematuro candidato presidencial Duhalde) hay que tamizarlas, ver quién y para qué las dice, y pensar quién es el que ganaría si ello sucediera. Sólo así, para nosotros los neófitos, va a ser más claro el panorama.
Y como perlita, vemos que en la primera tapa del año 2010 el diario Clarín, titula: “En 2009, el peso argentino fue el que más se devaluó entre los países emergentes”
Entonces, lo leemos, respiramos hondo y decimos… Clarín ¡¡¡Tomátelas!!!

(*) Aclaración: En el gráfico con que se ilustra la nota podemos apreciar el artero manejo de la información. Allí podemos ver que las predicciones van de abajo hacia arriba de menor a mayor, con lo que la predicción del Banco Francés, debería ser de $ 3,90, mientras que el Santander pronosticaria $ 3,95 pero maliciosamente se excluye de la nota escrita los comentarios y se incurre en el "error" de poner en el gráfico $ 4,90 y $ 4,95 respectivamente. Así se manejan los" medios serios".

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