El poder de los Blaquier: Del Ingenio Ledesma al gobierno de Macri

Mauricio Macri y
Nelly Arrieta de Blaquier
por Marcelo De Angelis

La muerte de cuatro personas durante un operativo desalojo en la provincia de Jujuy vuelve a echar luz sobre el Ingenio Ledesma, uno de los históricos poderes feudales popularmente conocidos como “los dueños de la Argentina”.

“Leyendo lo que dicen en internet, comprendo que la gente de extrema izquierda diga cosas muy malas de mí porque ellos, como personas fracasadas en la vida privada, despotrican contra los que tienen éxito. En algunos casos se dedican a la política, donde ni siquiera son capaces de sacar muchos votos. Se consideran arbitrariamente postergados por una sociedad injusta, porque no pueden reconocer que son unos inservibles. Por eso se trata de resentidos incurables que sueñan con invertir el orden social para que los de abajo, como ellos, estén arriba y viceversa.”
Con estas palabras, Carlos Pedro Blaquier, Presidente de Ledesma, para quien “Roberto Alemann es el mejor economista vivo que tenemos hoy en la Argentina”, define de manera clara y brutal su ideología. Y agrega “el problema de los países en vías de desarrollo es que la mayoría de los que votan son subdesarrollados”.
La noche del 27 de julio de 1976, más de 400 trabajadores, estudiantes y profesionales, fueron secuestrados y trasladados en vehículos de la empresa, después de una “razzia” realizada por policías, gendarmes, militares y capataces del ingenio, tras cortar el suministro eléctrico en todo el departamento de Libertador Gral. San Martín, provincia de Jujuy, en lo que más tarde se conocería como “la noche del apagón”.
Todos esos “zurdos” fueron llevados a los galpones de mantenimiento del ingenio azucarero, permaneciendo durante varios meses atados y encapuchados. Después de ser torturados e interrogados, algunos fueron liberados, otros enviados a comisarías, cuarteles militares y cárceles de distintas provincias.
Treinta permanecen aún desaparecidos, entre ellos Luis Arédez, quien había sido médico del ingenio y por entonces era el Intendente de Ledesma.

Luis Arédez
El círculo trágico
Desde la intendencia, Arédez se atrevió a lo que nadie había hecho hasta el momento: enfrentarse al feudo, obligarlo a pagar impuestos, y tomarle tierras para construir viviendas para los trabajadores. Mediante una ordenanza municipal le expropió 400 hectáreas de sus tierras, extendiendo todo el ejido municipal, que hasta entonces era de solo una cuadra alrededor de la plaza. De esa manera, varias colonias del Ingenio, las casas de los ingenieros, incluso la fábrica, quedaban dentro del territorio municipal.
Sus iniciativas a favor de los intereses populares le valieron una visita de Agustín Tosco, quien le dijo “vas a tener que ser muy perseverante, sólo así pueden cambiar las cosas en lugares como este. Los cambios van a venir de abajo, nosotros los acompañamos, pero los verdaderos cambios vienen de abajo”.
Arédez sufrió dos secuestros. El 24 de marzo de 1976 fue llevado en una camioneta con el logotipo de la empresa Ledesma, manejada por un empleado del Ingenio, y luego detenido en el centro clandestino El Guerrero. Días después fue “legalizado” y trasladado a la cárcel de Villa Gorriti (Jujuy) y luego a la Unidad 9 de La Plata. Fue liberado en marzo de 1977, pero el 13 de mayo de 1977, al salir del Hospital de Fraile Pintado donde trabajaba, se lo llevaron con auto y todo, y permanece desparecido hasta hoy.
Desde 1983, su mujer Olga Márquez junto a sus cuatro hijos llevó adelante una lucha incansable organizando marchas alrededor de la plaza central de Libertador General San Martín, junto con otras madres, denunciando el accionar de Ledesma. Desde entonces, cada tercer jueves de julio se conmemora la Noche del Apagón, que consiste en una marcha de diez kilómetros desde Calilegua hasta Libertador por la “justicia contra la impunidad”.
Olga también recordaba que el Ingenio compró tierras fiscales a precios históricos de $1 la hectárea en épocas de dictadura. El círculo trágico se cerró sobre ella el 17 de marzo de 2005, muriendo víctima de bagazozis, enfermedad que produce el Ingenio Ledesma, con la materia prima para hacer papel que sale de la caña quemada, como producto de la contaminación que treinta años antes había denunciado el propio Luis Arédez ante el Ministerio de Salud de la Provincia.
Parte de esas tierras, apenas 15 hectáreas de las 130 mil que posee el Ingenio Ledesma, junto a otros terrenos en las localidades de Fraile Pintado y Pampa Blanca, será expropiada si la Legislatura aprueba el proyecto de ley enviado por el Gobernador Walter Barrionuevo. Apenas 15 hectáreas que la policía, históricamente controlada por el poder de los Blaquier, consideró suficiente para provocar una masacre.
Pero hay más. La Corriente Clasista y Combativa (CCC), que encabezaba las negociaciones hasta el momento de la represión, exigirá que Barrionuevo les cobre a los Blaquier el pago actualizado por las tres décadas de impuesto por alumbrado, barrido y limpieza que hasta su desaparición en 1977 pretendía cobrarles el ex intendente Luis Arédez.

Carlos Pedro Blaquier
Herencia familiar
La historia de Ledesma es la historia del feudalismo colonial en Sudamérica, una mezcla de poder económico y político, monocultivo, explotación laboral, muerte, riquezas y privilegios sociales.
La llegada del ingeniero Herminio Arrieta a mediados de 1923 fue decisiva para la consolidación de Ledesma en el siglo 20. Durante su presidencia, entre 1945 y 1970, se multiplicó la producción de azúcar y la de alcohol, y se montó una moderna planta de celulosa y papel.
Como símbolo de poder, la casa de los Blaquier en el Ingenio lleva el nombre de “La Rosadita”, porque está pintada de rosado como la Casa de Gobierno.
Carlos Pedro Blaquier llegó a “La Rosadita” siendo un joven abogado de apenas 25 años. Proveniente de una familia de origen francés, se casó con Nelly Arrieta en 1951, y para entonces sus suegros, Herminio Arrieta y Paulette Wollman, ya habían decidido que se ocupara de la conducción del Ingenio.
Al año siguiente Blaquier ingresó a Ledesma, donde hizo una carrera segura hasta la cima: fue nombrado Director y Gerente General de la sociedad en 1962, y en 1970 asumió como Presidente del Directorio. Ledesma es una empresa que tiene el poder muy concentrado y es poco burocrática”, reconoce.
Carlos Pedro y Nelly tuvieron 4 hijos varones antes de divorciarse. Sin embargo, mantuvo la conducción de Ledesma aún cuando contrajo matrimonio con su actual mujer, María Cristina Khallouf Estrada.
A pesar del divorcio, Carlos Pedro y Nelly comparten una pasión: el arte caro y refinado. Entre ambos poseen la colección de arte más importante de la Argentina, y suelen aparecer en el selecto ranking que la revista Art Review realiza periódicamente acerca de los coleccionistas internacionales más importantes.
Una nota en Perfil señaló que “dentro de su colección de arte, quizá lo más importante sean los cuadros impresionistas, entre los que hay joyas de Gauguin, Degas, Renoir y Monet”, además de una famosa colección de pinturas de Emilio Pettoruti.
La colección está repartida entre el campo de la familia "La Biznaga" en la ciudad de Lobos, un palacete en San Isidro llamado "La Torcaza", en donde Carlos Pedro suele organizar fiestas y recepciones de altísimo nivel, y una residencia de varios pisos del barrio de Retiro frente a Plaza San Martín, donde vive Nelly junto a sus hijos y nietos.

Hernán Lombardi y
Nelly Arrieta de Blaquier
Éxito sin perdón
Pero la afición de Nelly no se limita a ser coleccionista. Es, además, una activa promotora de las artes a través de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes –donde fue presidenta durante 34 años y actualmente es Presidenta Honoraria-, la Fundación Teatro Colón y la Fundación Fondo para el Patrimonio Argentino, organizaciones plagadas de apellidos ilustres de la aristocracia local.
“En este país, el éxito no se perdona”, es la frase de cabecera de Nelly, tomada de un viejo amigo de papá Herminio, el ex Ministro de Educación durante la Revolución Libertadora, Atilio Dell' Oro Maini. Fue durante su gestión que el gobierno de Aramburu y Rojas dictó el decreto-ley 6403 sobre la “Organización de las universidades nacionales”, cuyo artículo 28 establecía que “...la iniciativa privada puede crear universidades libres que estarán capacitadas para expedir diplomas y títulos habilitantes”.
Sin embargo, el éxito de Nelly encontró finalmente su reconocimiento gracias al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri, y a su Ministro de Cultura, Hernán Lombardi.
El 18 de diciembre de 2009 fue designada la primera embajadora cultural de la ciudad. “Nelly Arrieta de Blaquier representa, en el país y en el exterior, los más elevados valores de la Cultura Argentina, destacó la resolución del Ministerio de Cultura porteño. La iniciativa de Macri-Lombardi provocó que la Legislatura aprobara un proyecto de declaración de repudio votado por 31 legisladores de distintos partidos. "Rendir honores a personas vinculadas al terrorismo de estado es una vergüenza para nuestra democracia", destacó el legislador Tito Nenna en esa oportunidad.
Pero este no es el único vínculo del PRO con la familia Blaquier. Luis María, el hermano menor de Carlos Pedro, organizó junto a Sergio Bergman la Fundación Argentina Ciudadana, plataforma que le sirvió al rabino para lanzar su carrera política y llegar a ser diputado del partido macrista.
Hasta su muerte en junio de 2009 producto de un infarto, Luis María Blaquier fue director de Ledesma, donde había ingresado como ingeniero en entrenamiento en 1961.

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